La inflación de agosto habría mostrado una nueva desaceleración y podría ubicarse por debajo del 2%, luego del 2,1% registrado en julio. Las estimaciones privadas ubican el Índice de Precios al Consumidor en un rango de entre 1,4% y 1,9%, mientras que el Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyectó un 1,7%.
Entre las principales razones de la baja aparece una menor presión sobre alimentos y bebidas, uno de los componentes de mayor peso en la canasta. También habría perdido fuerza el impacto de los precios estacionales vinculados con las vacaciones de invierno, especialmente en turismo, hoteles y pasajes.
Las consultoras privadas mostraron diferencias en sus cálculos. Fundación Libertad y Progreso estimó una inflación del 1,4%, EcoGo calculó 1,5%, C&T Asesores Económicos 1,6%, Analytica 1,7% y Equilibra 1,9%.
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En el Gran Buenos Aires, C&T ubicó la inflación minorista en torno al 1,6%, aunque la evolución no fue pareja en todos los rubros. Mientras los alimentos mostraron una moderación, vivienda habría aumentado cerca del 2,5% y salud alrededor del 2%.
El mercado, sin embargo, no espera una caída acelerada de la inflación durante los próximos meses. El REM proyecta un 1,6% para septiembre, 1,7% para octubre, 1,6% para noviembre y 1,8% para diciembre. Para los meses siguientes, las estimaciones continúan dentro de un rango similar.
El dato oficial de agosto será difundido por el INDEC el próximo jueves y será clave para evaluar si la desaceleración observada permite retomar el sendero descendente que se había interrumpido en julio. El desafío para el Gobierno será determinar si el nivel de entre 1,5% y 1,8% mensual constituye una etapa transitoria o comienza a funcionar como un nuevo piso para la inflación.
Fuente: Ámbito Financiero.


