Fue a menos de veinticuatro horas que a otra jubilada, de la misma edad, le sacaran 100.000 pesos y más de 2.000 dólares haciéndole creer que se venía un “corralito” bancario en el país. En el caso de la madre de Luters la hicieron ir en un taxi hasta el Cementerio Municipal para que allí dejara los 50.000 pesos en un sobre, a cambio de que volviera a ver con vida a su nuera y a los nietos a los que –supuestamente– tenían secuestrados.
Cuando regresó al domicilio constató de que estaban bien, que nunca habían sido raptados y que había sido todo un engaño en el que primero, cuando atendió el teléfono, le habían dicho que la llamaban para informarle que su nuera y sus nietos habían fallecido en un accidente vial.
Así intentaron doblegarla emocionalmente, pero como la mujer le contestó a su anónimo interlocutor de que no podía ser porque acababa de estar con ellos, ahí le salió con que era una mentira y que en realidad los tenían raptados.
Así le pidió que le informara el número del teléfono celular para seguir charlando ahí; la abuela se lo dio y ni bien reanudaron la conversación el desconocido le exigió que no corte nunca, que debía tomar un taxi y llevar hasta el costado del Cementerio la suma de dinero que le había dicho; y que una vez que la dejara en el lugar iba a poder reencontrarse con su nuera y sus nietos.
También le solicitó que durante la charla lo llamara “hijo”, obviamente, para que no despertara sospechas en el taxista. Así se refirió al caso el jefe de la Regional de policía de Trelew, el comisario Ariel González.
La policía no descarta que se trate de la misma banda que el jueves le hizo el «cuento del tío» a otra anciana. A esa mujer de 72 años a la que le llevaron 100.000 pesos y más de 2.000 dólares, luego de recibir en su casa el llamado telefónico de una joven que haciéndose pasar por una sobrina la asustó diciéndole que el viernes iba a haber un «corralito» financiero en la Argentina y que debía poner a salvo toda la plata que tuviese entregándosela a un supuesto empleado bancario que pasaría a buscarla por su domicilio.
Así, ingenuamente, cayó en el engaño que terminó denunciando uno de sus hijos después en la Comisaría Primera de Trelew.


