La morosidad de los créditos otorgados a las familias alcanzó en octubre su nivel más alto desde 2010, según el último Informe sobre Bancos del Banco Central (BCRA). El índice de irregularidad llegó al 7,8%, acumulando doce meses consecutivos de subas y registrando un incremento interanual de 5,5 puntos porcentuales.
El mayor deterioro se observó en los préstamos personales, cuya morosidad trepó al 9,9%, con una suba de 6,5 puntos en el último año. También se destacó el aumento en las tarjetas de crédito, que alcanzaron un nivel de irregularidad del 7,7%, con un incremento de 6 puntos porcentuales.
En contraste, los créditos prendarios mostraron una morosidad del 4,8%, con una suba más moderada de 1,1 puntos, mientras que los créditos hipotecarios se mantuvieron estables en torno al 1%, reflejando un menor nivel de incumplimiento en ese segmento.
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El informe del BCRA señala que en octubre la tasa nominal anual promedio de los créditos personales fue del 83%. Tras las elecciones legislativas, la menor volatilidad financiera permitió una baja hasta el 66,5%, aunque el costo del financiamiento continúa siendo elevado en relación con la inflación proyectada.
Entre los factores que explican el aumento de la morosidad se destacan los altos costos crediticios y la caída o estancamiento de los salarios reales. Algunos analistas sostienen, no obstante, que parte del fenómeno es esperable debido al fuerte crecimiento del crédito al sector privado, que habría incorporado a segmentos de mayor riesgo.
El deterioro también alcanza al sector empresarial. La morosidad de empresas y comercios subió del 0,7% al 1,9% en un año. En conjunto, el ratio de irregularidad agregado de familias y empresas llegó al 4,5% en noviembre, el valor más alto desde noviembre de 2021.
Fuente: Minuto uno.


