En 2024 la tasa aumentó a 8,5 por mil nacidos vivos, con mayores registros en el norte del país.
La mortalidad infantil en la Argentina registró en 2024 un incremento de 0,5 puntos y alcanzó los 8,5 fallecimientos cada 1.000 nacidos vivos, según datos oficiales del Ministerio de Salud. Se trata de la primera suba de esta magnitud desde 2002.
El dato surge del informe de Estadísticas Vitales, que indica que durante el año pasado se contabilizaron 3.513 muertes de menores de un año. El aumento quiebra una tendencia histórica de descenso sostenido, interrumpida de manera más leve en 2022, cuando la suba fue de 0,4 puntos.
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Las provincias con las tasas más altas fueron Corrientes, con 14 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, seguida por Chaco (11,8) y La Rioja (11,7). También se ubicaron por encima del promedio nacional Formosa y Santiago del Estero, ambas con una tasa de 10,7.
Al analizar los números, el exministro de Salud Adolfo Rubinstein advirtió: “En la mayoría de los países, incluida Argentina, se observa una disminución de esta tasa en las últimas décadas. Por eso, el aumento, más allá de la magnitud, es muy preocupante ya que quiebra esta tendencia secular”.
Rubinstein vinculó el fenómeno a factores sociales y económicos y señaló: “Estas cifras de 2024 son atribuibles más al aumento de la pobreza y sus consecuencias sociosanitarias, que arrancaron en la pandemia y se agravaron con las gestiones de Alberto Fernández y Milei”. Además, explicó que la baja en el número absoluto de muertes se relaciona con el fuerte descenso de la natalidad.
Con información de Ámbito.


