El 7 de mayo de 1824, Viena presenció el estreno de una de las obras más icónicas de la historia de la música.
Un 7 de mayo de 1824, en el teatro Kärntnertor de Viena, se estrenó la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, considerada su obra cumbre y una de las composiciones más influyentes del repertorio clásico.
La Sinfonía N.º 9 en re menor, Op. 125, conocida como la “Coral”, rompió esquemas al incluir por primera vez un coro en una sinfonía. Su último movimiento, el “Himno a la Alegría”, basado en el poema de Friedrich Schiller, se transformó en un símbolo universal de libertad.
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Beethoven comenzó a componer la obra en 1818, por encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres, y la finalizó en 1824. Aunque deseaba estrenarla en Berlín, fue convencido por sus allegados para hacerlo en Viena.
El estreno fue un éxito rotundo, con sala llena. Fue también la última aparición pública del compositor, ya afectado por una sordera total. Aun así, dirigió la orquesta siguiendo la partitura y solo pudo percibir la ovación cuando uno de los solistas lo invitó a girarse para ver al público.
A 201 años de aquel estreno, la Novena Sinfonía sigue emocionando a generaciones y es reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
Fuente: www.cultura.gob.ar


