Una investigación del grupo World Weather Attribution concluyó que el cambio climático intensificó el fenómeno que afecta a gran parte de Europa occidental. La OMS informó más de 1.300 muertes asociadas a las altas temperaturas desde fines de junio.
La intensa ola de calor que atraviesa Europa presenta características que, según científicos del grupo World Weather Attribution (WWA), habrían sido prácticamente imposibles hace 50 años. El estudio sostiene que el calentamiento global provocado por la actividad humana incrementó significativamente la intensidad y la probabilidad de estos episodios, que en los últimos días dejaron temperaturas récord en varios países del continente.
El fenómeno, que comenzó en Europa occidental y luego se desplazó hacia el este, llevó los termómetros a registrar máximas de hasta 41,7 °C en Alemania, 41,1 °C en República Checa, 40,5 °C en Polonia y 37 °C en Dinamarca. Paralelamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que más de 150 millones de personas estuvieron expuestas a calor extremo y atribuyó más de 1.300 muertes adicionales a las elevadas temperaturas desde el 21 de junio.
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Los investigadores compararon los registros actuales con los de las históricas olas de calor de 1976 y 2003 y concluyeron que un episodio similar habría sido entre 2,4 y 3,5 grados más frío hace cinco décadas. Además, estimaron que las noches extremadamente cálidas son hoy cien veces más probables que durante la ola de calor de 2003. «Este episodio no habría sido posible en junio sin el cambio climático», afirmó Theodore Keeping, uno de los autores del estudio.
El informe también señala que cerca del 45 % de las 854 ciudades analizadas en 30 países europeos ya igualaron o están cerca de superar sus récords históricos de estrés térmico, un indicador que combina temperatura, humedad, radiación solar y nubosidad. Los especialistas remarcaron que el fenómeno de El Niño no tuvo incidencia en este evento y atribuyeron el aumento de las temperaturas principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del uso de combustibles fósiles.
Mientras tanto, distintos países continúan evaluando el impacto sanitario del calor extremo. En Francia, las autoridades comenzaron a analizar la sobremortalidad registrada durante la ola de calor, especialmente entre personas mayores de 65 años. Para los expertos, el episodio confirma proyecciones científicas formuladas hace décadas sobre los efectos del cambio climático. El paleoclimatólogo Jean Jouzel resumió esa advertencia al señalar: «Lo que estamos viviendo es lo que se viene anticipando desde hace cincuenta años».
Con información de DW.


