Naciones Unidas advirtió ante el Consejo de Seguridad que continúan los enfrentamientos entre fuerzas gubernamentales y milicias kurdas en el noreste sirio, mientras se agrava la crisis humanitaria y persiste la amenaza del Estado Islámico.
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La Organización de las Naciones Unidas (ONU) advirtió este jueves que la situación en el norte y noreste de Siria continúa siendo “muy tensa”, a pesar de los recientes acuerdos entre el Gobierno sirio y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF), una alianza armada liderada por kurdos. El organismo internacional urgió a las partes a respetar el alto el fuego y proteger a la población civil.
Durante una sesión del Consejo de Seguridad, el subsecretario general de la ONU para Oriente Medio, Khaled Khiari, informó que los enfrentamientos continúan en zonas de la gobernación de Hasakeh y en los alrededores de Ain al Arab (Kobane), una región de difícil acceso debido a los combates en curso.
Khiari recordó que, tras el fracaso de una nueva ronda de negociaciones el pasado 4 de enero para aplicar un acuerdo firmado en marzo de 2025, se desataron intensos enfrentamientos en barrios controlados por las SDF en la ciudad de Alepo. Según diversas fuentes, decenas de miles de personas huyeron de sus hogares, aunque la mayoría comenzó a regresar en las últimas semanas. Los choques dejaron decenas de muertos y cientos de heridos.
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El 17 de enero, fuerzas gubernamentales cruzaron el río Éufrates y tomaron el control de amplias zonas que estaban bajo dominio de las SDF. Un día después, con mediación de Estados Unidos y otros actores internacionales, se anunció un alto el fuego y un principio de acuerdo para la “integración plena” del noreste bajo control del Gobierno central, aunque su implementación sigue siendo incierta.
En su exposición, Khiari calificó de “alentador” un reciente decreto del presidente Ahmed al Sharaa que reconoce derechos lingüísticos, culturales y de ciudadanía a los kurdos sirios, y subrayó la necesidad de avanzar hacia una transición política inclusiva, con participación equitativa de todos los sectores de la sociedad y de las mujeres.
La dimensión humanitaria también fue eje del debate. La directora de la División de Respuesta a Crisis de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Edem Wosornu, alertó que los combates y las duras condiciones del invierno han “agravado una situación ya frágil”.
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Según precisó, más de 13.000 personas huyeron recientemente de la gobernación de Ar-Raqqa, mientras que decenas de miles fueron desplazadas en Alepo, muchas sin acceso adecuado a agua potable, atención médica ni educación. Wosornu indicó además que hospitales debieron cerrar, rutas y puentes resultaron dañados y la presencia de explosivos limita seriamente el ingreso de ayuda humanitaria.
La funcionaria advirtió que solo una cuarta parte de los 112 millones de dólares necesarios para la asistencia invernal ha sido financiada hasta el momento. A esto se suma la preocupación de la ONU por la amenaza persistente del Estado Islámico, el riesgo de fugas de detenidos durante los recientes combates y las tensiones sectarias en distintas regiones del país.
Ambos responsables coincidieron en que evitar una nueva escalada de violencia es clave para consolidar los avances del primer año de la transición siria, período en el que más de tres millones de refugiados y desplazados regresaron a sus hogares, aunque la situación general sigue siendo extremadamente frágil tras catorce años de guerra.
Fuente: EFE


