En el corazón de Trelew, Discomundo se erige como más que una simple disquería. Con 47 años de historia, este establecimiento es testigo de los cambios en la industria musical. En diálogo con Radio 3, José Canario compartió su experiencia y la evolución del negocio.
«En todas partes siguió saliendo CD, vinilo, casete, pero en Argentina lo hicimos desaparecer», declaró Canario, haciendo referencia a la particularidad del mercado argentino. A pesar de los desafíos, Discomundo no solo ha sobrevivido, sino que ha prosperado.
Con una colección que abarca casetes desde los años 60 en adelante, Discomundo se destaca como un tesoro musical. «Tenemos casetes que son auténticas joyas», comentó Canario, señalando el valor histórico y sentimental de estos objetos.





La resistencia de Discomundo va más allá de la música grabada. A lo largo de los años, el negocio diversificó su oferta, incorporando mochilas, indumentaria, ropa de bandas e instrumentos musicales. «Siempre le di para adelante, fuimos agregando más cosas para resistir», afirma Canario.
«Hay adolescentes a los que les gusta la música de antes. Eso me sorprende», confesó el propietario. Este fenómeno destaca la atemporalidad y la universalidad del arte musical.
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En cuanto a los vinilos, Canario comentó que los precios rondan desde los 15 mil pesos hacia arriba.
«Hay gente a la que le gusta mucho la música. Esto nunca se va a terminar», remarcó Canario.


