Un estudio español sobre calcos de yeso halló prendas de lana gruesa en las víctimas, un dato que pone en duda que la catástrofe haya ocurrido en pleno verano del año 79 d.C.
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Un reciente análisis científico sobre los calcos de las víctimas de Pompeya volvió a encender el debate histórico sobre la fecha y las condiciones climáticas de la erupción del Vesubio. Investigadores españoles detectaron que la mayoría de las personas fallecidas vestían prendas de lana gruesa, un hallazgo que contradice la idea tradicional de que el desastre ocurrió el 24 de agosto del año 79 d.C., en pleno verano europeo.
El estudio fue presentado en un congreso internacional y estuvo a cargo de un equipo liderado por Llorenç Alapont, de la Universidad de Valencia. Los especialistas examinaron catorce calcos de yeso hallados en la Necrópolis de Porta Nola y lograron identificar, a partir del análisis de los tejidos, que las víctimas llevaban túnicas y mantos confeccionados con lana de entramado espeso.
Según explicó Alapont, el análisis de los calcos permite reconstruir con precisión cómo vestían las personas en un día específico de la historia. En este caso, la presencia de dos capas de lana, tanto en víctimas encontradas dentro de viviendas como en espacios abiertos, resulta llamativa, ya que este tipo de vestimenta no sería habitual en un mes caluroso como agosto.
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Desde la Universidad de Valencia señalaron que este dato podría indicar temperaturas más bajas de lo esperado o incluso un ambiente tóxico que obligó a los habitantes a protegerse con ropa más pesada. Sin embargo, los investigadores advierten que aún no está claro si la lana se utilizó como abrigo climático o como resguardo frente a los gases y cenizas volcánicas.
La fecha tradicional de la erupción se basa en los relatos de Plinio el Joven, pero en los últimos años surgieron evidencias que sugieren una posible ocurrencia en otoño. Entre ellas, se destacan restos de frutos otoñales, brasas en estufas domésticas, vino en proceso de fermentación y un grafiti realizado con carbón que menciona el 17 de octubre, un material que difícilmente hubiera perdurado mucho tiempo antes de la catástrofe.
Aunque el estudio aún no fue sometido a revisión por pares y no cuestiona de forma directa la cronología aceptada, aporta nuevos elementos para comprender la vida cotidiana en Pompeya y las circunstancias que rodearon uno de los desastres más emblemáticos de la historia antigua. Por ahora, la investigación invita a repensar si los habitantes de la ciudad romana enfrentaron la erupción del Vesubio en un contexto climático muy distinto al que se creyó durante siglos.
Fuente y foto: Infobae


