Aunque suele pasar desapercibido, la indumentaria en los Mundiales está bajo estricta supervisión de la FIFA, que controla diseños, colores, publicidad y mensajes en las camisetas. Incumplir las normas puede generar polémicas, prohibiciones y cambios de último momento.
El caso más famoso ocurrió en Corea-Japón 2002, cuando la selección de Camerún, patrocinada por Puma, quiso presentarse con una camiseta sin mangas, similar a una musculosa. La FIFA rechazó el diseño por no cumplir con el reglamento, que exige mangas en las camisetas oficiales. El equipo africano debió añadir mangas negras a último momento para poder competir.
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No fue la única controversia de Camerún con Puma: en 2004 se intentó introducir un uniforme tipo mono, también prohibido. Más adelante, en 2014, la selección chocó con las reglas sobre publicidad al querer lucir un logo gigante de su sponsor, que la FIFA limitó para mantener la estética y evitar exceso comercial en el campo de juego.
Otras selecciones también enfrentaron restricciones. Croacia debió mantener su tradicional diseño ajedrezado, mientras que Francia en 2010 ajustó su camiseta alternativa para cumplir criterios de visibilidad y claridad visual. Además, la FIFA prohíbe mensajes políticos o religiosos para preservar la neutralidad del deporte y exige uniformes que permitan identificar rápidamente a jugadores y árbitros durante los partidos.
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Estas reglas, aunque a veces parecen triviales, han generado episodios curiosos que forman parte de la historia de los Mundiales. Detrás de cada camiseta hay un control riguroso que combina normas técnicas, comerciales y éticas, asegurando que la competencia sea clara y justa para todos.
Fuente: LV16.


