La serie infantil Bluey y su mirada sobre propone una mirada sutil y lúdica sobre la diferencia sexual, alejándose de los modelos rígidos de género que históricamente dominaron los contenidos destinados a la infancia.
A través de una familia de perros, la producción australiana interpela estereotipos tradicionales sin enunciarlos de forma explícita, generando preguntas tanto en niños como en adultos sobre los roles, los comportamientos y las expectativas asociadas al sexo.
Uno de los elementos que despierta debate es la ambigüedad percibida en los personajes, especialmente en Bluey, lo que habilita lecturas diversas sobre identidad, expresión de género y crianza sin prejuicios.
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Lejos de imponer definiciones, la serie abre un espacio de reflexión sobre la libertad en el juego, el uso de los juguetes y la posibilidad de desarticular mandatos culturales que asignan gustos y actitudes según el sexo.
Desde una perspectiva psicoanalítica, el planteo no apunta a borrar las diferencias, sino a pensarlas sin jerarquías, reconociendo que lo femenino y lo masculino atraviesan a todos los sujetos más allá de la anatomía.
Bluey logra así interrogar la idea de una única verdad sobre la diferencia sexual, utilizando el lenguaje del juego y la ficción para invitar a una convivencia más abierta, respetuosa y plural desde la infancia.
Fuente: Pagina 12.


