La inflación de enero continúa mostrando una fuerte incidencia del rubro Alimentos y Bebidas, aunque los últimos relevamientos privados comienzan a detectar señales de desaceleración en el ritmo de los aumentos respecto de diciembre.
Según datos de la consultora LCG, entre el 7 y el 14 de enero los precios de alimentos registraron una suba del 0,5% semanal, con un fuerte impacto de las verduras, que explicaron el 36% del incremento, impulsadas por aumentos del 2,1%, mientras que los aceites subieron un 1,9%.
El informe también señala que algunos rubros ayudaron a contener la inflación mensual, ya que bebidas y lácteos restaron casi 0,7 puntos porcentuales, aportando un alivio parcial dentro de un escenario todavía presionado por los productos frescos.
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Por su parte, la consultora Eco Go registró una suba semanal algo mayor, del 0,8%, aunque coincidió en que los principales aumentos se concentraron en verduras frescas y congeladas, aceites y grasas, papa y carnes, que continúan siendo determinantes en la evolución del índice general.
Estos datos contrastan con lo ocurrido en diciembre, cuando los alimentos aumentaron un 3,1%, impulsados especialmente por la carne en el contexto de las fiestas de fin de año. Aun así, de mantenerse la tendencia actual, las proyecciones indican que la inflación de enero podría ubicarse por encima del 2%, pero con menor aceleración.
Desde el mercado señalan que, aunque la inflación sigue siendo elevada, la moderación en algunos precios alimenticios refuerza las expectativas de un proceso gradual de desaceleración, en un contexto donde los analistas recomiendan instrumentos de cobertura como los bonos CER para proteger el poder adquisitivo en pesos.
Fuente: Ámbito Financiero.


