El microondas, la pecera, los espejos y hasta el invierno pueden interferir con la señal. Un pionero del wifi explica por qué pasa y qué hacer al respecto.
El wifi es una de las tecnologías más importantes de la vida cotidiana, pero hay objetos insospechados que pueden interrumpir la señal. Alex Hills, uno de los primeros ingenieros en construir una red wifi a gran escala, los llama «chicos malos de la radio»: fuentes de interferencia que quizás tenés en casa sin saberlo.
El microondas es uno de los culpables más clásicos. El wifi y los microondas comparten la misma frecuencia de radio: 2,4 GHz. Los hornos están blindados para contener esa energía, pero si el aparato es viejo o la puerta se abre antes de que termine la cocción, puede filtrar ondas que interrumpen la señal. La solución: cambiar el router a la frecuencia de 5 GHz, disponible en la mayoría de los modelos modernos.
La pecera parece inofensiva, pero las moléculas de agua actúan como pequeños imanes que debilitan las ondas de radio. Si hay un acuario entre vos y el router, puede crearse una zona sin señal. Lo mismo ocurre con paredes de ladrillo o de hormigón, que son mucho más difíciles de atravesar para el wifi que la madera o el yeso. Hills recomienda colocar el router en el centro de la casa y lo más alto posible para minimizar estos obstáculos.
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Los espejos y las pantallas de televisor también generan problemas. Las señales de radio, como la luz, rebotan en superficies planas y reflectantes. Un espejo grande o un televisor de pantalla plana puede estar desviando la señal justamente hacia donde no la necesitás. Si hay una zona sin cobertura en tu casa, pensá si hay alguna superficie reflectante en la línea entre vos y el router.
El clima extremo es otro factor. Las nevadas pueden dañar la infraestructura de cables por el frío extremo o bloquear señales satelitales por acumulación de nieve. El calor intenso genera problemas similares. Y aunque la lluvia no afecta directamente al wifi doméstico, el mal tiempo suele hacer que todos en casa estén conectados al mismo tiempo, lo que ralentiza la red.
Si ninguna de estas soluciones funciona, Hills sugiere dos opciones: un extensor de wifi para ampliar la señal en zonas problemáticas, o reemplazar el router con una red de malla, que distribuye la señal por todo el espacio usando varios dispositivos pequeños. Ninguna de las dos requiere mover la pecera.
Con información de BBC


