Las protestas sociales realizadas el sábado en Francia terminaron con cientos de detenidos, numerosos heridos y graves destrozos en distintos puntos del país. En el área metropolitana de París se contabilizaron 855 arrestos hasta las 8 de la mañana del domingo, según informó la Prefectura de Policía. Las manifestaciones, que en varias ciudades derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, también estuvieron acompañadas por saqueos de comercios y ataques contra edificios públicos.
Las autoridades parisinas señalaron que durante las movilizaciones actuaron grupos violentos de dimensiones inusuales, con concentraciones de entre 500 y más de 1.000 personas. El balance oficial incluyó 13 policías y gendarmes heridos, además de dos bomberos lesionados. La magnitud de los daños materiales también fue motivo de preocupación para las fuerzas de seguridad, que anticiparon nuevas identificaciones a partir del análisis de grabaciones de video.
La Prefectura advirtió que el número de detenidos podría aumentar a medida que avance la investigación judicial. El primer ministro francés, Sébastien Lecornu, sostuvo que quienes hayan participado en hechos violentos deberán responder por sus acciones y afrontar las consecuencias penales y civiles correspondientes. El operativo de seguridad y las tareas de identificación continuaban después de una jornada marcada por los incidentes.
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En el conjunto de Francia, el ministro del Interior, Laurent Núñez, había informado el sábado por la noche que se habían registrado 1.200 arrestos hasta ese momento y que 150 integrantes de las fuerzas policiales y de la Gendarmería habían resultado heridos. Además, la Prefectura comunicó que una persona murió después de sufrir un paro cardiorrespiratorio, aunque no brindó detalles adicionales sobre las circunstancias del fallecimiento.
Uno de los episodios más graves ocurrió en Limoges, donde un incendio provocó daños de gran magnitud en el ayuntamiento, un edificio histórico del siglo XIX. El fuego quedó bajo control durante la mañana del domingo, según confirmó el prefecto del departamento de Haute-Vienne, Maurice Barate. El alcalde de la ciudad, Guillaume Guérin, condenó el ataque y afirmó que el inmueble había quedado prácticamente destruido, aunque aseguró que los servicios municipales continuarían funcionando.
Los disturbios dejaron así un balance de importantes daños materiales, cientos de detenciones y decenas de heridos en una jornada de fuerte tensión social. Mientras las autoridades avanzan con las investigaciones para determinar responsabilidades, los incidentes en París y otras ciudades mantienen la atención sobre las consecuencias de las protestas y la respuesta de las fuerzas de seguridad francesas.
Fuente:DW.
Imagen: Stephanie Lecocq/REUTERS.


