Francia, Albania, Bélgica, España e Italia atraviesan jornadas de movilización social impulsadas por reclamos vinculados con la educación, el costo de vida, la vivienda, la desigualdad y las políticas de ajuste. Las manifestaciones reúnen a estudiantes, sindicatos y distintos sectores de la población, mientras en algunos lugares se registraron enfrentamientos y episodios de violencia.
En Francia, las protestas estudiantiles se iniciaron a mediados de septiembre por la falta de docentes, la saturación de las aulas y el deterioro de establecimientos educativos. Con el correr de las semanas, las demandas se ampliaron hacia el gasto público y las condiciones sociales. Para este sábado se anunciaron nuevas movilizaciones en distintas regiones del país, con participación de estudiantes, sindicalistas y sectores vinculados al movimiento de los Chalecos Amarillos.
La situación también se agravó en Albania, donde las manifestaciones comenzaron con reclamos por el costo de la educación y las condiciones universitarias, pero luego incorporaron críticas a la corrupción y al Gobierno de Edi Rama. En Tirana, una movilización estudiantil derivó en incendios y enfrentamientos con la Policía. Algunos participantes exigieron la renuncia del primer ministro y cuestionaron la falta de oportunidades laborales.
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En Bélgica, estudiantes de Valonia y Bruselas protestaron contra los planes de reducción del gasto en educación, salud y prestaciones sociales. Entre los reclamos figuran el mantenimiento de las comidas gratuitas, los materiales escolares y los pases de transporte, además del rechazo al aumento de las matrículas.
En España, el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que vivió durante más de siete décadas en una vivienda de Madrid, se convirtió en un símbolo de las protestas por el acceso a la vivienda. Las movilizaciones se extendieron a distintas ciudades y organizaciones de inquilinos reclamaron medidas contra la crisis habitacional. El presidente Pedro Sánchez afirmó que el Ejecutivo trabajaba para avanzar con un decreto en esa materia.
Italia también registró movilizaciones estudiantiles el 16 de octubre contra el Gobierno de Giorgia Meloni. Los manifestantes reclamaron mejoras educativas, cuestionaron el costo de vida y criticaron el gasto militar con la consigna “Dinero para las escuelas, no para la guerra”. Meloni defendió el derecho a manifestarse, pero condenó los episodios violentos. Los reclamos en los distintos países reflejan conflictos sociales con causas propias, aunque comparten cuestionamientos a las políticas públicas y a las condiciones de vida.


