La granja Dumble, ubicada en Arram, noreste del Reino Unido, ha ideado una solución única para contrarrestar los desafíos económicos derivados de la crisis de precios de la leche y la inflación. Ante la falta de rentabilidad tradicional, Fiona Wilson y sus socios decidieron ofrecer sesiones de caricias a sus vacas Highland, una raza conocida por su pelaje distintivo y temperamento apacible.
La iniciativa, que inició en febrero, ha resultado ser un éxito tanto terapéutico como financiero. Los clientes llegan de diversas regiones no para comprar productos lácteos, sino para experimentar el reconfortante contacto con estos imponentes animales. Fiona Wilson destaca que la interacción con las vacas alivia la ansiedad y se ha convertido casi en una forma de terapia.
La granja Dumble, al igual que muchos ganaderos en el Reino Unido, ha enfrentado la caída de los precios de la leche y los crecientes costos de energía, combustible y alimentación para los animales. La iniciativa de caricias no solo ha proporcionado un alivio financiero sino que también ha permitido a los visitantes aprender sobre la agricultura sostenible.
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Estas sesiones, que incluyen actividades educativas, se han vuelto tan populares que las reservas se realizan con meses de antelación, a un costo de 50 libras (63.5 dólares) por persona. Las vacas Highland, conocidas por su curiosidad, parecen disfrutar de la atención y muestran su agradecimiento al final de cada sesión.
Fuente: Ámbito


