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Leandro Aguilar, un cabeza dura que seguirá hasta que el cuerpo aguante

El experimentado piloto de motocross analizó en un sustancioso diálogo con Deportivo 3 Noticias su dilatada trayectoria, trazó sus objetivos inmediatos, valoró el desarrollo del proyecto para la formación de nuevos corredores y se mostró expectante para la competencia del 10 y 11 de diciembre en Rawson que organiza en conjunto con su hermano Diego y que cerrará el calendario de MX Chubut en la Zona Norte. Pese a las huellas en su cuerpo por tantos golpes y lesiones, el psicólogo de 36 años admitió que «en verdad no sé cuando voy a dejar de correr». AUDIO COMPLETO.

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Nació en el mismo año que Argentina ganó el último mundial, el de México ´86, aunque el fanático del fútbol es su hijo Benjamín, de 11 años, la misma edad que él tenía cuando levantó la voz para pedir correr en motocross, aunque ya llevaba tres años de práctica con su primera compañera de dos ruedas.

La vida pasó como un suspiro, o como una respiración profunda, con altos y bajos como en el circuito, con los ruidos del motor 4 tiempos y el que también genera el éxito de los buenos resultados; con golpes duros, sobre todo en el cuerpo, pero también cuando no hubo presupuesto para seguir o tuvo que elegir vender la moto para irse a estudiar.

El primer amor nunca se olvida y aunque estuvo un largo paréntesis sin correr, de casi 13 años, volvió y pareció como que nunca se había ido.

Y sigue siendo complicado, aunque siempre pueda más la pasión, habitualmente porque los números nunca cierran, al contrario de lo que sucede en la pista, donde los tiempos se bajan y el «1» siempre parece una posibilidad latente.

«La verdad que está durísimo, en realidad una moto 0km. para correr sale unos 24 mil dólares y además se está dificultando la entrada al país, la indumentaria también es carísima. Por algunas cuestiones de la vida, tengo una Yamaha 450 modelo 2018 y la estoy cuidando mucho porque va a ser mi compañera muchos años porque está muy difícil la mano», avisa de antemano.

«La característica que tiene el motocross es que es un deporte muy exigente físicamente, técnicamente y también económicamente. La medida que he tomado yo durante este tiempo es entrenar una vez a la semana, andar una hora en moto, y eso te permite disfrutar de la pasión que te gusta, pero siempre te va dejando en desventaja respecto de otro piloto que tiene la posibilidad de entrenar dos o tres veces a la semana en moto. Es como cualquier deporte, el competidor necesita estar en contacto con su medio, es como si un nadador sólo pudiera meterse a la pileta solamente una vez a la semana», comparó.

Sin embargo, Leandro Aguilar sigue siendo un duro hueso de roer y siempre será un distinto para el motocross doméstico: «la última fecha en Gaiman se me dio, la verdad que fue un fin de semana redondo, estuve primero en las clasificaciones, quizás no estaba para ganar en  la manga, pero se dieron un par de situaciones y terminé ganando. Había que esperar, era un circuito en el que no había ido bien en una carrera anterior, pero fuimos puliendo cosas, como el desarrollo de la suspensión, a pesar de que yo venía de una gripe muy fuerte y no estaba bien físicamente, pero se terminó dando», analizó.

«Y a lo largo del año también, he tenido la posibilidad de estar varias veces en el podio», valoró.

«A todos nos sorprende la cantidad de motos que tiene el campeonato local».

«Vivo en Playa Unión, pero para entrenar tratamos de ir variando los circuitos, es la primera vez que hay específicamente un campeonato entre el Valle y Madryn, nos sorprende a todos la cantidad de motos, siempre hay un promedio de alrededor de 50 pilotos por fecha. Lamentablemente se cortó por la pandemia, pero este año volvió recargado, en una de las carreras en Madryn hubo hasta 80 inscriptos. Así que como el campeonato está activo vamos entrenando en diferentes circuitos: tenemos Gaiman, Trelew, que ahora se inauguró uno nuevo cerca del Valle que se llama Bardas MX, además de Zona MX, y acá en el de la Asociación de Motociclismo del Valle (AMODEVA)», celebró.

«Este sábado -por el anterior- se abre el circuito para los entrenamientos oficiales, así que nos vamos a enfocar a trabajar ahí», señaló en el diálogo con Deportivo 3.

«Son todos muy diferentes, a mí el que más me gusta por la forma en la que veo el motocross es el nuestro, de AMODEVA, es un circuito rápido, veloz, ancho, tiene la posibilidad de tener dos radios en todo el recorrido y además emocionalmente para mí es muy importante porque soy local», ponderó.

«Todos los circuitos están muy bien trabajados».

«El Mar y Valle que se inauguró ahora y en el que hicimos un entrenamiento también me gusta mucho, tiene el mismo concepto, el de Zona MX también es un circuito particular, plano, es lindo, el de Madryn tiene sus características, está hecho sobre una barda con muchos aspectos naturales, y el de Gaiman que tiene un suelo muy bueno. Están todos muy bien trabajados con mucha dedicación de parte de los clubes y de los dueños de los circuitos», destacó.

Se le requirieron conceptos básicos para la formación de un piloto, y sus principales riesgos, lo que le cayó como anillo al dedo para destacar que está implicado, además de competir, en un anhelado proyecto personal: «estoy a cargo de una Escuela de Motocross, me convocaron para formar parte de la Escuela Argentina de Minicross, somos ocho instructores en todo el país que estamos siendo asesorados de alguna manera por el Chino Freytes, un múltiple campeón nacional que entrena a otros pilotos de gran nivel como Kevin Benavídez  (destacado en el Dakar) y una serie de otros campeones», expuso Leandro.

«Piloto que no sabe frenar, no va a poder acelerar».

«Lo primero que se plantea es tener una moto acorde, que sea segura para anda, el equipamiento; botas, pechera y casco. Y lo que se trabaja principalmente con un piloto es la posición arriba de la moto y aprender a frenar, piloto que no sabe frenar no va a poder acelerar. Es el mismo concepto para un auto o una bici», especificó sobre los aspectos para la formación de un piloto.

«Con la Escuelita estamos haciendo foco en respetar antes que nada, ser un buen deportista, son chicos muy jóvenes y hacemos hincapié con la familia, cada uno tiene sus características y cuesta ir madurando.  Claro que todo depende de la oportunidad de competir, no es lo mismo correr una vez al año que hacerlo tres veces por mes. Eso te permite madurar la cabeza de otra manera, probar cosas todo el tiempo, aunque seguramente influye la personalidad de cada piloto», remarcó.

«Acá en el nivel que tenemos no es tan determinante el dinero, si vos viera el motocross mundial donde son todos súper atletas, cada aspecto de la moto es importantísimo», consideró.

«Necesitás plata para entrenar porque la moto se gasta muchísimo, la durabilidad de los elementos se cuenta en horas».

«Un chico que se sube a la moto una vez por mes no va a desarrollar la misma capacidad del que entrena tres veces por semana. Lo que sí tiene la moto es que necesitás plata para entrenar, se gasta muchísimo. Una cubierta sale 25 mil pesos la más económica y si entrenás en suelo duro te dura tres entrenamientos, se gasta la transmisión, las pastillas de freno y ni hablar del motor, nosotros entrenamos por horas, el pistón de una cuatro tiempos dura entre 60 y 80 horas, las válvulas entre 100 y 120 horas y es todo una cuenta regresiva», admitió en su doble rol de corredor e instructor.

«Y la misma moto que se usa para entrenar se usa para correr, si tuvieras la posibilidad de tener dos motos sería genial, a nivel nacional si la tienen, pero igual es un deporte amateur en todo el país, ningún piloto cobra para correr, aunque generalmente tienen el acompañamiento de los sponsors», sostuvo.

«A los 11 años fui a ver una carrera a Madryn y dije, quiero correr en motocross».

Sobre sus inicios, allá lejos, recordó que «mi viejo fue fierrero toda la vida –Enrique falleció en 2011-, nos metió a todos en esta movida. Mi hermano mayor, Gerardo, corría en karting, mi hermano Diego -el del medio-, con el que estamos codo a codo haciendo las cosas desde hace algunos años, tenía motos, él desarrolla suspensiones para motocross, DHA Racing Suspensions. Me regalaron una moto a los 8 años, andaba en el campo de acá y para allá, y a los 11 años fui a ver una carrera a Madryn y dije quiero correr en motocross!»

«Así fue que mi viejo me compró un KX 80, empecé a correr, en la primera carrera me sacaron tres vueltas, pero empezamos a trabajar duro y al año pude ganar por primera vez. Ahí empezó un camino disfrutable, pero difícil, nunca fue fácil correr, una familia de laburantes, clase media, pero nos dimos el gusto de correr, hasta que cumplí los 18 años, hice todo el Campeonato Argentino, quedé cuarto, subí un par de veces al podio en la categoría MX1B. Después vendí la moto y me fui a estudiar, me dediqué a recibirme y estuve 12, 13 años sin andar en moto y volvió hace cuatro, cinco años», repasó.

Tengo un nene de 11 años y vivo con mi novia, Flor, desde hace un tiempo. Es una compañera de fierro, está siempre en todos los entrenamientos», aludió además.

«Con mi hermano Diego siempre estamos juntos en los proyectos, pero es fundamental el papel de mi madre Graciela».

Habló de su hermano Diego, el socio ideal en la pasión por las motos_ «Con Diego estamos a full, te diría que desarrollamos todos los proyectos juntos, él está conmigo en la escuela, hoy también es el secretario de la Asociación de Motociclismo, fue presidente dos años, está con la suspensión, siempre estamos juntos, aunque un papel fundamental también juega mi madre (Graciela) que siempre nos ha apoyado en todo esto y todas las cosas que logramos es un poco gracias a ella».

PSICÓLOGO ESPECIALIZADO

«La psicología es algo que me gustaba, yo hubiera preferido seguir corriendo en moto, uno cuando es pibe sueña con ser campeón mundial, pero el último año no pude seguir corriendo por falta de presupuesto y al mismo tiempo sentía que tenía condiciones para ser psicólogo, me fui a estudiar, me recibí en tiempo y forma, después me especialicé en traumas psicológicos y terapias validadas científicamente, también he estado involucrado en varios proyectos respecto a traumas y asistencia de traumas, es algo que me gusta y se fue dando así», precisó respecto de su profesión.

«Por suerte yo y mis colegas tenemos mucho trabajo, más el específico, somos una especie de embudo por este tipo de especializaciones, somos pocos en este ámbito», agregó.

«Es algo que uno siempre se plantea, pero es una especie de sana adicción. Esto me ordena mucho, no puedo andar en motos todos los días, pero igual voy al gimnasio todos los días y me cuido para comer. Pero este fue un año muy difícil, la moto tiene una falla en el arranque, todos me conocen porque antes de largada tengo que estar empujándola, el repuesto sale 400 dólares y es algo muy difícil de conseguir», admitió ante la consulta sobre si posibilidad de dejar de correr está cerca o lejos.

«La verdad, no sé cuando voy a dejar de correr».

«Tengo una protusión en la columna que me viene castigando durísimo, el año pasado me golpeé muchísimo, me desgarré el bíceps del hombro y me fracturé los intercostales, este año tuve que cambiar la cabeza, no salir tan animal andar porque el cuerpo no es lo mismo. Termina el año y uno dice ya está, veo que hago, pero empieza otro, pasa enero, empieza los calendarios y los proyectos, y estamos trabajando para ver si lo hacemos un poco más holgado y si podemos seguir con la escuela apoyando a los chicos nuevos, tratando de seguir de alguna manera, pero no te contesté, en verdad no sé cuándo voy a dejar de correr», confesó.

«Yo lo defino con algo subjetivo, es una pasión, entonces cuesta mucho decir no lo hago más, por ahí hay que cambiar la manera de hacerlo, me está haciendo bien, aunque cae el partidor uno no hace lo que decía que iba a ser y pone el 100 por ciento, pero tuve que cambiar mi mentalidad porque ya no me puedo golpear, es algo que estamos tratando de evitar todo el tiempo», argumentó.

«Era un tronco, pero mejoré mucho la pegada jugando al fútbol con Benjamín».

«Por suerte, y gracias a Dios y otros factores, a Benjamín no les gusta las motos, le gusta mucho el fútbol, ahora estamos a full tratando de apoyarlo con eso. Te digo que en estos últimos años mejoré mucho la pegada, siempre fui un tronco, pero ahora esto jugando al fútbol todo el día», celebró en su condición de padre.

«Tengo que agradecer a mi familia, a mi madre, a mis hermanos Gerardo y Diego, a mi novia Flor, a Cristina Bosini que se encarga del motor, a Gustavo Fretes de la parte electrónica, a todos los amigos que siempre están apoyando y los esperamos el 10 y 11 en Rawson que  va a ser una fiesta», resaltó.

Y agregamos que aparezcan los 400 dólares para el repuesto del arranque, lo que provocó una carcajada espontánea en el final…

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