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Lo positivo de Boca fue el fútbol: venció a Libertad en Asunción y se manda solo en el grupo

Después de las controversias por sus jugadores contagiados con coronavirus y de más de seis meses sin jugar, el Xeneize dominó de principio a fin el encuentro ante el equipo de Ramón Díaz y le ganó 2-0, con goles del «Toto» Eduardo Salvio, uno en cada tiempo. Hasta le hizo precio porque tuvo otras situaciones muy claras. Así el equipo de Russo quedó como único líder del Grupo «H».

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Boca que bien se te ve

Los hoy conducidos por Leandro Somoza, ya que Miguel Russo permaneció en Buenos Aires por su doble condición de persona de riesgo a raíz de su edad (64 años) y haber padecido una enfermedad oncológica en 2018, madrugaron en el estadio Pablo Rojas y se quedaron con todo al final.

Es que apenas habían transcurrido cinco minutos cuando Eduardo Salvio ingresó gambeteando al área paraguaya y tras un rebote afortunado pudo doblegar la resistencia del arquero Martín Silva.

A partir de allí el Xeneize se mostró como un clásico equipo de los que suele moldear Russo, con solidez defensiva, rocoso en el medio y liviano en ataque para sorprender a su rival cuando alguna contra lo favoreciera.

Pero lo que mejor hizo Boca con esa ventaja prematura fue bajarle absolutamente el ritmo al partido, con el doble beneficio de atesorar energías, pocas a la luz de los 187 días de inactividad que tuvo desde el comienzo de la pandemia en Covid-19, y consecuentemente con ello bajarle el tono a la necesidad de un rival en desventaja en el marcador.

Además el estado del campo de juego tampoco ayudaba para desarrollar demasiado preciosismo futbolístico, porque la precisión no iba de la mano justamente con la superficie sobre la que rodaba el balón.

Y así, las cosas, con Boca manteniendo siempre a los locales lejos del arco de Esteban Andrada mediante un 4-4-2 clásico, que encontraba respiro en la posesión por izquierda del retornado Gonzalo Maroni y verticalidad por derecha con el goleador Salvio, se extinguió la primera etapa.

La segunda mitad fue muy parecida, pero el permiso otorgado por FIFA para este retorno a la actividad con cinco cambios por bando también coadyuvaron para que Boca siguiera adormeciendo el desarrollo del encuentro lejos de cualquier riesgo.

Y justamente esas variantes, que significan para un equipo cambiar el cincuenta por ciento de sus jugadores de campo, con lo que eso afecta lógicamente su funcionamiento, esta vez terminaron favoreciendo al conjunto boquense, al que los albinegros de Asunción prácticamente no le patearon al arco.

Y cuando el 1 a 0 parecía inamovible, ajustado pero justificado, poco antes de los 40 minutos de la segunda etapa apareció otra vez el «Toto» Salvio para encarar nuevamente por derecha, gambetear, enganchar hacia el medio y convertir el segundo y definitivo tanto con un zurdazo bajo y esquinado.

Ya era entonces cosa juzgada, el partido se había «ganado en la cancha» como advirtió en la previa el presidente boquense Jorge Amor Ameal, y las quejas de Libertad se habían quedado hundidas en el piso húmedo del Pablo Rojas.

No hubo tiempo para más, porque si en el arranque de la jugada Salvio pareció adelantado, como el VAR recién se subirá a esta Copa Libertadores en octavos de final, la visualización milimétrica de ese tipo de acciones quedará para más adelante.

Seguramente para esos octavos de final hacia los que Boca dio este jueves un gran salto, porque se trepó con siete unidades a la cima del Grupo «H», superando a Libertad que tiene 6, mientras que Caracas FC suma 4 y cierra Independiente Medellín sin puntos al cabo de la tercera fecha que completó la primera rueda de la fase de zonas.

Seis triunfos sobre Libertad y un empate, en los siete enfrentamientos que reseña el historial entre los «Xeneizes» y los «gumarelos», le dejaron a Boca el agradable sabor de una jornada al cabo de la cual el futuro le sonríe y el sueño de buscar la séptima Libertadores vuelve a estar en pie.