Europa continúa enfrentando una intensa temporada de incendios forestales, con focos activos en distintos países mientras las altas temperaturas y los fuertes vientos dificultan las tareas de extinción. Alemania, España, Francia, Portugal, Bélgica, Grecia, Croacia y Serbia registran incendios de distinta magnitud.
En Alemania, un incendio en la región de Eifel, en Renania del Norte-Westfalia, obligó a evacuar a más de 2.000 personas y ya afectó unas 300 hectáreas. Cerca de 1.400 bomberos, policías, voluntarios y trabajadores de emergencias combaten las llamas con apoyo del Ejército, que desplegó vehículos para abrir cortafuegos y helicópteros para lanzar agua.
España atraviesa una de las situaciones más complejas. En Aragón, un incendio afecta más de 15.000 hectáreas y provocó la evacuación de más de 1.000 personas pertenecientes a 18 localidades. En Huelva, Andalucía, otro fuego lleva ocho días activo y el perímetro afectado supera las 25.000 hectáreas, aunque las autoridades aclararon que esa cifra no equivale a superficie quemada.
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En Francia, los bomberos lograron frenar parcialmente el avance de un incendio en Las Landas, aunque las autoridades advirtieron que todavía no está controlado. Mientras tanto, Bélgica combate uno de los incendios más importantes de su historia en la zona de Fagnes, cerca de la frontera alemana. En Portugal, un incendio rural obligó a evacuar preventivamente a los habitantes de la aldea de Dine.
Grecia mantiene el nivel máximo de alerta por el elevado riesgo de incendios provocado por los fuertes vientos. Más de medio centenar de focos agroforestales fueron registrados en las últimas 24 horas, mientras incendios de mayor magnitud afectaron zonas de Creta y la isla de Kos. En Croacia, varios incendios amenazaron viviendas y zonas productivas, aunque algunos pudieron ser controlados con el apoyo de aviones hidrantes Canadair.
La situación también es crítica en los Balcanes. Serbia contabilizó 25 incendios forestales activos, entre ellos uno que afecta unas 2.500 hectáreas en la reserva natural de Deliblatska Peščara, cerca de Belgrado. La sucesión de episodios en diferentes regiones europeas vuelve a poner en evidencia la creciente vulnerabilidad del continente frente a las olas de calor, la sequía y las condiciones meteorológicas extremas.
Fuente: DW.
Imagen: Miroslav Lelas/AFP.


