Bolivia celebró este miércoles sus 200 años de independencia con un acto central encabezado por el presidente Luis Arce. “Hoy el corazón de nuestra Bolivia late con fuerza”, expresó, destacando la dignidad y la pasión revolucionaria que heredaron de los guerreros que lucharon por la libertad.
Arce recordó las palabras del libertador Simón Bolívar, quien definió al país como “un amor desenfrenado por la libertad”, y subrayó que la historia boliviana se ha forjado con la sabiduría ancestral y la resistencia de las naciones indígenas, trabajadores y mineros que “ni las cadenas ni las espadas” pudieron doblegar.
El mandatario instó a la unidad y organización popular para enfrentar la opresión y la injusticia social. “La opresión se transforma en organización, y la explotación en movilización”, señaló, reivindicando la lucha social como motor de un Estado Plurinacional que es “cuna de nuestra valiosa diversidad cultural”.
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En un repaso histórico, criticó los efectos del neoliberalismo, que —dijo— dejó a 6 de cada 10 bolivianos en pobreza extrema. Sin embargo, aseguró que el país supo recuperarse gracias a políticas inclusivas, soberanas y al fortalecimiento del Sistema Único de Salud, que calificó como “la mayor conquista social” de su gestión.
Arce afirmó que su legado más poderoso será la industrialización, a la que definió como la herramienta principal para lograr la independencia económica. También resaltó los avances en inclusión social y desarrollo productivo, marcando como objetivo la continuidad de este proceso más allá de su mandato.
Este bicentenario conmemora la decisión tomada en agosto de 1825 por las provincias del Alto Perú en Chuquisaca de constituirse como una República independiente. En ese contexto, el presidente llamó a mantener vivo el espíritu rebelde y la identidad nacional, asegurando que “la dignidad de Bolivia no se negocia”.
Fuente: Telesur.


