Luiz Inácio Lula da Silva y la estatal Petrobras anunciaron el reinicio de las perforaciones petroleras en la región amazónica tras casi una década de pausa. La decisión incluye una inversión de US$500 millones para la apertura de 22 nuevos pozos en el campo de Urucu.
El proyecto se enmarca en la estrategia del gobierno brasileño de combinar el desarrollo de recursos fósiles con el financiamiento de la transición energética. Lula defendió que el crecimiento económico es clave para sostener políticas sociales y de desarrollo en el país.
Sin embargo, organizaciones ambientales y especialistas advirtieron sobre el impacto que la expansión petrolera podría generar en la Amazonia, una de las áreas con mayor biodiversidad del planeta. También reclamaron limitar la apertura de nuevas fronteras de explotación.
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El campo de Urucu es considerado estratégico por su producción de gas y petróleo, que abastece parte del norte brasileño. Brasil, además, se ubica entre los principales productores mundiales de crudo, con fuerte dependencia de yacimientos offshore.
La medida se da en un contexto político sensible, ya que Lula buscará su reelección en las próximas elecciones, donde podría enfrentar al senador Flávio Bolsonaro como principal rival opositor. El debate energético se cruza así con la agenda electoral.
El anuncio también reaviva tensiones tras la COP30, donde el gobierno brasileño había impulsado compromisos climáticos globales. Ahora, las críticas apuntan a una posible contradicción entre el discurso ambiental y la expansión petrolera.
FUENTE: TN.
IMÁGEN: Reuters


