La abogada que representa a la menor cuestionó duramente que continúen los procesos de revinculación con el progenitor denunciado y su entorno familiar mientras avanza una investigación penal. Advirtió sobre una posible revictimización y reclamó que la Justicia priorice el interés superior de la niña.
Mientras una causa penal avanza con una imputación formal y producción de pruebas por un presunto caso de abuso sexual contra una menor, en el fuero de Familia de Trelew continúan los intentos de revinculación de la niña con el progenitor denunciado y su grupo familiar.
La situación generó un fuerte planteo de la abogada Fernanda Petersen, representante de la menor, quien pidió que se suspendan las intervenciones de revinculación y cuestionó que el propio Estado pueda terminar generando una nueva situación de vulnerabilidad para la niña.
“Estamos solicitando y requiriendo a los juzgados intervinientes en el fuero civil que dejen sin efecto todo tipo de revinculación”, sostuvo Petersen en diálogo con Radio 3.
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La letrada remarcó que durante 2026 la investigación penal avanzó con la imputación formal y comenzó la producción de pruebas para determinar la posible comisión del delito. En ese contexto, consideró que las decisiones adoptadas en el fuero de Familia deben contemplar la gravedad de la situación y, fundamentalmente, el interés superior de la menor.
Uno de los principales cuestionamientos de Petersen apunta a la forma en que se está tomando en consideración la palabra de la niña.
La abogada sostuvo que cuando una menor logra romper el silencio y poner en palabras una situación de violencia, las instituciones que intervienen deben garantizar que su relato sea escuchado y analizado junto con el resto de las pruebas.
En cambio, advirtió que insistir con una revinculación mientras se investiga un presunto abuso puede transmitirle un mensaje devastador: que su palabra no es creída.
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“Es una manera no solamente de acallarla, de volver a silenciar su palabra, sino también de decirle que no se le cree”, afirmó.
Para Petersen, la situación adquiere especial gravedad porque las intervenciones cuestionadas provienen precisamente de organismos que deberían garantizar la protección de los derechos de la infancia.
“Esta nueva victimización surge del Estado”, sostuvo, y calificó como “daños evitables” las consecuencias que pueden producirse cuando una niña es expuesta nuevamente a situaciones relacionadas con los hechos que denunció.
Mientras la causa penal continúa avanzando, la representación de la menor busca que se suspendan las intervenciones pendientes vinculadas con la revinculación y que se generen espacios de protección y acompañamiento profesional.
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La abogada también remarcó la importancia de preservar a la niña de cualquier presión antes de las instancias en las que deba brindar su testimonio, entre ellas la Cámara Gesell.
“Tenemos que garantizarle que llegue libre de todo tipo de presiones y de situaciones que le hayan vuelto a revictimizar”, explicó.
Según Petersen, la declaración de la menor debe ser valorada dentro del conjunto de elementos de prueba y teniendo en cuenta las características particulares de los delitos contra la integridad sexual en la infancia.
El reclamo también alcanza a los organismos administrativos y judiciales que intervienen en el caso. La abogada cuestionó que, frente al relato de una niña que manifiesta haber atravesado una situación de violencia, la respuesta institucional pueda consistir en insistir con el contacto con las personas señaladas en ese relato.
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“Más allá de todo lo que vos puedas decir, igualmente vas a tener que vincularte con la persona denunciada, con su familia”, planteó Petersen al describir lo que, a su entender, representa el mensaje que recibe la menor.
La letrada sostuvo que la situación no solo afecta directamente a la niña, sino también a su madre y al entorno que la acompaña durante un proceso judicial prolongado.
Por eso, reclamó que las decisiones que se adopten en el fuero civil tengan como prioridad la protección integral de la menor y el respeto de su derecho a ser escuchada.
“Tu palabra no está siendo escuchada”, resumió Petersen al describir el mensaje que, según considera, la niña estaría recibiendo de las instituciones que deberían protegerla.


