El movimiento opositor “No Kings” volvió a movilizarse en distintas ciudades de Estados Unidos para expresar su rechazo al presidente Donald Trump y alentar a la ciudadanía a votar anticipadamente en las elecciones de medio término. Las manifestaciones del sábado 17 de octubre se realizaron en un contexto de fuerte disputa política, con el control del Congreso como uno de los principales objetivos de los comicios previstos para el 3 de noviembre.
La jornada incluyó cerca de 3.000 actos en todo el país y fue la cuarta edición de estas protestas desde el regreso del dirigente republicano a la Casa Blanca. En Washington, los participantes se concentraron en las inmediaciones del Capitolio y del Monumento a Lincoln, mientras que otras ciudades, entre ellas Nueva York y Atlanta, también fueron escenario de movilizaciones.
Los organizadores buscaron transformar el descontento social en participación electoral. Las críticas al Gobierno abarcaron distintas cuestiones, entre ellas el costo de vida, la política exterior y las medidas impulsadas por Trump. Para los manifestantes, acudir a las urnas antes del día oficial de la elección constituye una forma de reforzar la participación ciudadana y reducir las posibilidades de cuestionamientos posteriores.
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La convocatoria se produce mientras las encuestas muestran dificultades para los republicanos de cara a los comicios legislativos. Actualmente, ese partido controla el Congreso, pero los demócratas aspiran a modificar el equilibrio de fuerzas y centraron parte de su campaña en las preocupaciones económicas y en el rechazo a la política del Gobierno en Oriente Medio. En la mayoría de los estados, los electores pueden votar anticipadamente, ya sea de manera presencial o por correo.
La discusión sobre la seguridad electoral también ocupó un lugar central. Trump ha cuestionado reiteradamente el voto por correo y sostuvo, sin aportar pruebas, que el fraude le impidió ganar las elecciones presidenciales de 2020. En los días previos a las protestas, su administración presentó una demanda contra autoridades electorales de California para impedir que se contabilicen determinadas papeletas enviadas por correo hasta verificar la situación migratoria de las personas señaladas como posibles votantes no ciudadanos.
A esa iniciativa se sumó una advertencia del Departamento de Justicia sobre posibles investigaciones penales contra funcionarios que procesen votos de personas cuya ciudadanía esté bajo sospecha. En respuesta, senadores demócratas reclamaron al fiscal general Todd Blanche garantías de que no se confiscarán boletas ni otros materiales electorales antes de la certificación de los resultados. En este escenario, “No Kings” busca que una participación masiva funcione como respaldo a la legitimidad del proceso electoral.
Fuente: DW.
Imagen: Daniel Heuer/REUTERS.


