(Por Ignacio Jara, Fuera de Juego) El eco de la pelota picando en el parquet se apaga lentamente. Termina un nuevo entrenamiento, el entrenador reúne al grupo, da las últimas indicaciones de cara al partido del fin de semana, llega el saludo final y, cuando ya se retira, lanza su frase de siempre: “Chicos, me olvidaba… que se mejoren”. Un gesto simple que resume una vida dedicada al básquet. Así suele finalizar los entrenamientos Marcelo Laterza, uno de los referentes históricos del deporte en Chubut.

En el marco del Día del Entrenador de Básquet, Laterza dialogó con Fuera de Juego, el programa deportivo de Radio 3 AM 780, para recordar sus inicios «casi por casualidad» en esta profesión. “Arranqué de muy chico, cuando ni siquiera se consideraba una profesión. Yo ponía entrenador de básquet y me anotaban como docente. Era otro momento”, contó, al tiempo que destacó cómo la actividad evolucionó con el paso de los años hasta convertirse en una carrera cada vez más demandada.
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El entrenador marcó un punto de inflexión clave en el crecimiento del básquet argentino: la creación de la Liga Nacional. “Fue el puntapié inicial que cambió todo. A partir de ahí el deporte se federalizó, creció en todo el país y se desarrollaron no solo jugadores, sino entrenadores, árbitros y profesionales en distintas áreas”, explicó el madrynense por adopción, resaltando el impacto de ese proceso en su propia trayectoria.

Sobre su camino personal, Laterza destacó que su carrera se construyó con vocación y oportunidades que fue sabiendo aprovechar. “Empecé ayudando a chicos en un club casi sin darme cuenta y eso despertó algo que ya estaba en mí. Después estudié, trabajé y no paré más”, relató. A lo largo de los años dirigió en distintos puntos del país y encontró en Puerto Madryn un lugar para asentarse y formar su familia junto a su mujer, Karina Diez.

En ese plano, el entrenador habló con emoción sobre sus hijos, quienes también siguieron el camino del deporte. Juan Ignacio es actualmente base del SESI Franca de Brasil y viene de ser subcampeón continental, mientras que Bautista se desempeña como entrenador en las formativas de Gimnasia de Comodoro Rivadavia y además es kinesiólogo. “Crecimos dentro del básquet, es nuestra forma de vida. Hoy disfruto mucho verlos hacer su propio camino”, expresó.
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Laterza también recordó a sus referentes, entre ellos León Najnudel y Nito Veira, además de figuras con las que compartió experiencias como Oscar «Huevo» Sánchez. “Admiro mucho a quienes marcaron el rumbo del básquet argentino. Eran maestros que te hablaban y te dejaban enseñanzas para toda la vida”, sostuvo, al destacar la importancia de transmitir valores más allá del resultado deportivo.

Finalmente, Marcelo reflexionó sobre los desafíos de la profesión en la actualidad y el rol del entrenador en la formación integral de los jugadores. “Hoy hay más oportunidades, pero también exige compromiso. Si hay seriedad, trabajo y pasión, hay lugar. A mí me apasiona enseñar y competir, pero sobre todo formar equipos que perduren en el tiempo”, concluyó, fiel a una filosofía que combina experiencia, vocación y un profundo amor por el juego.






