Grupos de derechos humanos y familias en Marruecos han denunciado abusos “horribles” contra manifestantes de la Generación Z, detenidos tras protestas a favor de la educación y la salud pública. Las manifestaciones, que tuvieron lugar entre septiembre y octubre, fueron las más grandes desde la Primavera Árabe de 2011, y culminaron con detenciones masivas y supuestas palizas a los jóvenes participantes.
Al menos tres manifestantes murieron durante los enfrentamientos en la ciudad de Lqliâa, cerca de Agadir, mientras que más de 2.400 personas están siendo procesadas por actos violentos, según Amnistía Internacional. Testimonios recogidos por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos relatan golpizas, torturas con cables eléctricos y detenciones prolongadas sin comida ni agua, incluyendo casos de niños de apenas 12 años.
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Familias denunciaron que los jóvenes fueron obligados a firmar documentos bajo coacción, y algunas manifestantes sufrieron acoso y tocamientos inapropiados. Ahmed Benchemsi, de Human Rights Watch, señaló que estas acciones buscan “enviar un mensaje contundente de que no se tolerará ninguna forma de disidencia”.
Pese a las críticas, el gobierno marroquí aseguró que se respetaron los procedimientos legales, que las audiencias se llevaron a cabo en plazos razonables y que los veredictos fueron justos. Sin embargo, abogados voluntarios que defienden a los detenidos denuncian violaciones procesales, falta de acceso a abogados y sentencias severas basadas en pruebas insuficientes.
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La tensión se mantiene en el país mientras Marruecos se prepara para la Copa Africana de Naciones. Las familias continúan exigiendo investigaciones transparentes y que los responsables rindan cuentas, mientras muchos jóvenes permanecen temerosos de volver a manifestarse debido a la represión sufrida.
Fuente: The Guardian.


