Sudáfrica enfrenta una de sus peores crisis en años debido a las lluvias torrenciales que golpean la provincia de Cabo Oriental. Al menos 78 muertos están confirmados, pero las autoridades creen que el número de víctimas podría aumentar a medidas que el barro deja al descubierto más cadáveres.
El presidente Cyril Ramaphosa decidió viajar a Mthatha, en el epicentro de la catástrofe, para dar apoyo a las comunidades afectadas. La provincia enfrenta daños materiales sin precedentes, con edificios destruidos, caminos anegados y familias sin lugar donde refugiarse.
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Sin embargo, las críticas están aumentando en torno a la gestión de la crisis. Líderes locales denuncian que las operaciones de búsqueda y rescate están muy debilitadas, en parte debido a la falta de recursos específicos como buzos, unidades caninas o helicópteros en una de las regiones más pobres del país.
De acuerdo con el primer ministro de Cabo Oriental, Oscar Mabuyane, la provincia tiene solamente un helicóptero destinado al rescate, que tuvo que venir de más de 500 kilómetros de distancia. Esto ralentizó tanto las operaciones de búsqueda como el acceso de los rescatistas a las comunidades más aisladas.
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“Necesito ayuda psicológica porque vi a la gente desaparecer bajo el lodo”, contó Zinathi Vuso, residente de Mthatha. “Intentaban sujetarse pero el suelo se rompía. Hay muchos desaparecidos y aún están apareciendo más muertos.” Según el ministro de Gobernanza, Velenkosini Hlabisa, están pidiendo a los ciudadanos que reporten a sus desaparecidos para tener una evaluación más clara de cuánta gente falta encontrar.
Fuente: AP.
Foto: Themba Hadebe – AP.


