La ciudad de Udine, en el norte de Italia, vive horas de extrema vigilancia antes del partido entre Italia e Israel por la clasificación al Mundial. El encuentro, programado para este martes en el Stadio Friuli, fue catalogado como “evento de riesgo máximo”, lo que llevó a desplegar francotiradores, helicópteros y miles de efectivos policiales.
Desde temprano, el sonido de los helicópteros sobrevolando la zona marcó el clima de tensión. En el hotel donde se hospeda la selección israelí fueron instalados francotiradores en los techos, mientras que el equipo será trasladado al estadio con una escolta de máxima seguridad. El perímetro del estadio fue declarado “zona roja”, con bloqueos de calles y controles con detectores de metales para todos los asistentes.
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La situación se intensificó por la marcha pro-Palestina convocada en el centro de la ciudad, a pocos kilómetros del estadio, donde se esperan unas 10.000 personas. Aunque las autoridades italianas dispusieron que la manifestación se mantenga alejada del recinto deportivo, comercios y restaurantes decidieron no abrir sus puertas por precaución.
Según medios locales, solo 9.000 entradas fueron vendidas para el partido, pese a que el estadio tiene capacidad para 25.000 espectadores. El temor a incidentes y la fuerte presencia militar contribuyeron a reducir la asistencia.
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Udine fue elegida nuevamente como sede por su ubicación estratégica, cercana a la frontera con Eslovenia y con accesos fáciles de controlar. El operativo, que incluye barricadas metálicas y revisiones exhaustivas, busca evitar cualquier tipo de enfrentamiento en medio de un clima internacional todavía tenso, a pesar del reciente alto el fuego en Gaza.
Fuente: AP.


