La compañía busca abastecer sus centros de datos con energía captada en el espacio ante el fuerte crecimiento del consumo energético.
La empresa Meta anunció un acuerdo estratégico para incorporar energía solar espacial a su matriz energética, en respuesta a la creciente demanda que generan sus desarrollos en inteligencia artificial. La iniciativa apunta a garantizar un suministro constante, incluso durante la noche, algo que hoy limita a las fuentes solares tradicionales.
El proyecto se llevará adelante junto a Overview Energy, que desarrolla tecnología para captar energía solar en órbita y transmitirla a la Tierra. La compañía prevé desplegar satélites en órbita geoestacionaria, a unos 35.000 kilómetros de altura, donde la radiación solar es permanente.
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A diferencia de los sistemas fotovoltaicos convencionales, esta tecnología permitiría enviar energía en forma de luz infrarroja hacia estaciones receptoras terrestres. Desde allí, se convertiría en electricidad e ingresaría a la red, utilizando infraestructura ya existente. Según la empresa, esto facilitaría una implementación más rápida a gran escala.
La estrategia energética forma parte de un plan más amplio de expansión. Meta ya había asegurado más de 30 gigavatios de energía limpia a través de fuentes como la geotérmica y nuclear, y ahora busca sumar hasta 1 gigavatio adicional mediante energía solar espacial para sostener el crecimiento de sus centros de datos.
El primer ensayo orbital de este sistema está previsto para 2028. En caso de resultados positivos, la compañía proyecta iniciar el suministro comercial hacia 2030. Sin embargo, reconocen que se trata de tecnologías aún en desarrollo, con desafíos técnicos y económicos por resolver.
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En paralelo, Meta también avanzó en acuerdos de almacenamiento energético de larga duración con otras empresas, con el objetivo de estabilizar el suministro eléctrico. Estas soluciones buscan superar las limitaciones de las baterías actuales, especialmente ante la demanda continua de los sistemas de inteligencia artificial.
El contexto global agrega presión al sector tecnológico. Organismos como la Organización de las Naciones Unidas advirtieron sobre el impacto ambiental de los centros de datos, que demandan grandes volúmenes de energía y agua. La expansión de la IA intensifica este escenario y plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del modelo.
Frente a este panorama, la apuesta por nuevas fuentes energéticas aparece como una respuesta estratégica. Aunque todavía incipiente, la energía solar espacial podría convertirse en una alternativa clave para sostener el crecimiento tecnológico sin agravar los costos ambientales.
Con información de WIRED.


