Con solo cuatro días hábiles para tomar una decisión, el Gobierno nacional afina una doble estrategia para sostener los vetos presidenciales a tres leyes aprobadas por el Congreso: el aumento de las jubilaciones, el regreso de la moratoria previsional y la declaración de emergencia en discapacidad. La administración de Javier Milei concentra sus esfuerzos en sumar apoyos en Diputados, donde el escenario es más favorable que en el Senado.
En la Casa Rosada trabajan en dos frentes: por un lado, negociaciones con cinco diputados radicales, a quienes buscarían convencer con un posible aumento puntual en el área de discapacidad, como gesto político. Este paliativo permitiría sumar votos clave para sostener el veto al reajuste jubilatorio, considerado el más crítico por el oficialismo.
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Por otro lado, el Ejecutivo intenta contener a los gobernadores, cuyas bancadas podrían inclinar la balanza. La principal moneda de cambio serían los Aportes del Tesoro Nacional (ATN), especialmente para provincias con necesidades fiscales. Aunque desde algunos gobiernos provinciales niegan contactos formales, se baraja la posibilidad de un reparto más amplio de esos fondos, que hasta junio favorecieron a Buenos Aires, Neuquén, Tucumán y Salta.
La Cámara de Diputados, presidida por Martín Menem, y la Jefatura de Gabinete que conduce Guillermo Francos, lideran las tratativas. El oficialismo calcula que necesita al menos 72 votos afirmativos para sostener el veto a la suba de jubilaciones, por lo que cada adhesión resulta decisiva.
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El trasfondo de esta pulseada legislativa revela el equilibrio delicado del Gobierno en el Congreso. Con márgenes ajustados y una oposición fragmentada pero activa, Milei busca blindar su autoridad sin ceder completamente. El desenlace marcará un precedente clave para su gestión en materia previsional, fiscal y política.
Fuente: TN.


