A 134 años de su nacimiento, recordamos a Florencio de los Ángeles Molina Campos, el pintor que mejor interpretó al hombre de campo argentino.
Nacido el 21 de agosto de 1891 en Buenos Aires, desde niño mostró interés por el dibujo durante sus vacaciones en la estancia materna «Los Ángeles», en General Madariaga. Allí creó sus primeros gauchos, inspirados en el capataz Tiléforo Areco, que se convertiría en protagonista de muchas de sus obras.
Su técnica era meticulosa: comenzaba con los cielos, luego incorporaba las figuras dibujadas en papel manteca, y dejaba para el final los detalles de los ojos. Trabajó con tintas, acuarelas, pasteles y finalmente encontró en la témpera su medio favorito.
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En 1924 realizó sus primeras exposiciones en Buenos Aires, y dos años después inauguró “Motivos gauchos (caricaturas)” en la Sociedad Rural, donde el presidente Marcelo Torcuato de Alvear adquirió dos de sus piezas.
Entre 1930 y 1945, Molina Campos trabajó con la firma Alpargatas, creando almanaques que se distribuían en trenes, almacenes y pulperías. Allí relató historias como las de Tiléforo Areco, su personaje más famoso, y alcanzó una difusión masiva en todo el país.
Su talento cruzó fronteras: en 1937 viajó a Estados Unidos, donde sus obras se expusieron en importantes galerías y formaron parte de colecciones universitarias. Walt Disney lo contrató entre 1942 y mediados de los años 50 como asesor técnico para películas como El gaucho volador, Goofy se hace gaucho, Saludos, amigos, El gaucho reidor y Los tres amigos, además de colaborar en Bambi.
Molina Campos también se dedicó a la educación: en 1955 inauguró una escuela en su chacra en Moreno para los hijos de familias rurales, que años después pasó a llamarse número 20 “Florencio Molina Campos”.
El artista falleció en Buenos Aires el 16 de noviembre de 1959, dejando un legado que sigue siendo reconocido y valorado en todo el mundo.
Fuente: Presidencia de la Nación.




