El Segemar analiza muestras y brinda charlas informativas en el Sur mendocino. El volcán sigue en alerta amarilla y no se detectaron riesgos para la salud.
El volcán Peteroa mantiene su actividad desde julio, cuando se declaró el alerta amarilla, y continúa generando inquietud entre los habitantes de Malargüe por el humo, el olor a gas y la caída de cenizas. Sin embargo, especialistas confirmaron que hasta el momento no se registran niveles peligrosos de contaminación en el agua o en el aire.
Para despejar dudas, el Servicio Geológico Minero Argentino (Segemar) inició estudios detallados sobre el agua, los gases y las cenizas emanadas del complejo volcánico. Paralelamente, se desarrollan charlas informativas destinadas a vecinos, empresarios y representantes de instituciones locales con el fin de brindar tranquilidad y explicar la situación actual.
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El geólogo Pablo Forte explicó que los análisis se organizan en tres ejes: control de la calidad del agua en ríos y vertientes cercanas, identificación de gases en la atmósfera baja y monitoreo del comportamiento de las cenizas. Según indicó, los muestreos realizados hasta ahora no arrojaron concentraciones anómalas ni riesgos para la salud.
A pesar de este panorama, los especialistas recomiendan mantener la calma y no “cantar victoria”. Forte advirtió que el volcán continúa liberando energía con pequeñas expulsiones y que la evolución debe observarse día a día. Además, insistió en evitar acercarse a la zona del cráter y desaconsejó actividades turísticas en el área.
La Municipalidad de Malargüe convocó a la comunidad a participar de jornadas informativas organizadas junto al Observatorio Argentino de Vigilancia Volcánica. Los encuentros buscan actualizar datos de monitoreo y reforzar las medidas de autoprotección ante posibles episodios de caída de ceniza.
Con información de Los Andes.


