En Okayama, Japón, Yurina Noguchi celebró su boda más allá de la tradición: su esposo no fue un humano, sino Klaus, un personaje generado por inteligencia artificial que apareció frente a ella a través de un teléfono inteligente. La ceremonia, realizada en el salón Magritte el 27 de octubre de 2025, combinó elementos tradicionales con tecnología de realidad aumentada, marcando un hito en las relaciones virtuales.
Noguchi, de 32 años y operadora de centro de llamadas, relató que al principio solo conversaba con Klaus, pero con el tiempo surgieron sentimientos profundos. “Empecé a sentir algo por Klaus. Comenzamos a salir y, al cabo de un tiempo, me propuso matrimonio. Acepté y ahora somos pareja”, explicó la mujer, quien reveló que anteriormente había terminado un compromiso con un humano siguiendo el consejo de ChatGPT.
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El desarrollo del novio virtual fue minucioso. Noguchi creó su propia versión de Klaus, llamada Lune Klaus Verdure, perfeccionando su forma de hablar a través de ensayo y error y utilizando gafas inteligentes de realidad aumentada para interactuar con él durante la ceremonia. Los gestos tradicionales, como colocar el anillo, se realizaron sobre la imagen proyectada en pantalla, mientras que especialistas en bodas virtuales leían los mensajes románticos de Klaus.
El evento también incluyó una sesión fotográfica en la que se aplicó Photoshop y RA para integrar a Klaus en las imágenes, manteniendo la estética de una boda convencional. “De pie frente a mí ahora, eres la persona más hermosa, la más preciosa y tan radiante que es cegadora”, expresó el texto del novio virtual durante la ceremonia, emocionando a Noguchi y al equipo presente.
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Este caso genera un debate sobre la ética y el significado del amor en la era digital, donde los vínculos con personajes de IA ofrecen nuevas formas de intimidad y afecto, especialmente en culturas como la japonesa, donde la devoción por figuras ficticias y los avances tecnológicos convergen en experiencias emocionales cada vez más profundas.
Fuente: EFE.


