Las expresiones artísticas en fachadas y espacios públicos van ganando terreno en la ciudad de Puerto Madryn. El arte urbano, en todas sus expresiones, se abre camino y embellece con sus creaciones distintos sectores.
Las paredes son el lienzo que los artistas utilizan para contar historias, dejar mensajes y transformar espacios.
Lucas Peñalba, muralista y artista plástico de Puerto Madryn, en diálogo con Radio 3, contó: «Estamos pintando un mural en Estivariz, entre 25 de Mayo y Mitre».
La obra de varios metros de envergadura fue producto del trabajo colaborativo con Matías, un muralista y tatuador de Calbuco (Chile) que se encuentra de visita en la ciudad y con quien mantiene una amistad de varios años. En este contexto surgió la posibilidad de encarar el proyecto juntos.
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El artista explicó que, al tratarse de una zona muy concurrida, «tenemos un montón de vecinos que se nos acercan, o la gente pasa y nos toca bocina», y agregó: «Teníamos ganas de intervenir este sector que, para mí, está buenísimo, darle color al barrio y compartir con los vecinos».
Peñalba es artista plástico con una vasta trayectoria en el ámbito del dibujo, muralismo, pintura, ilustración y tatuaje, que con enorme creatividad va transformando ideas y emociones en obras de arte.
El paredón que está interviniendo no es desconocido para el artista, quien relata: «La primera vez que lo pinté fue alrededor de 2012, y en algún momento lo habían pintado todo de verde y tapado todos los murales», y aclara: «Es parte de la calle; cuando uno pinta, te puede durar 20 años un mural o te puede pasar que a las dos semanas te lo fondean y te pintan otra cosa encima».
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Con múltiples técnicas, el muralismo da vida a los barrios, refleja la idiosincrasia de quien lo pinta y da identidad a la ciudad. La pintura mural existe en la región latinoamericana desde la era precolombina con múltiples propósitos; es el fiel reflejo del trabajo colectivo y social de cada comunidad.
Este mural que se plasmó en la calle Estivariz al 100 es el producto de bocetos y dibujos entre ambos artistas: Matías pintó un conejo y Lucas una chica con un escarabajo en brazos. «Es trabajar constantemente en conjunto, desde la idea, el boceto, la pared, el mural, todo en general», explicó Peñalba.
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El artista dio su punto de vista sobre la obra y detalló que podría representar «la inocencia, la ternura, la naturaleza, como el niño todo el tiempo es influenciado por la naturaleza y la naturaleza, a su vez, va haciéndose parte de nosotros, de la humanidad».
La obra fue concretada en aproximadamente una semana. Los artistas no solo aportan su creatividad, sino también los materiales para sumar un nuevo mural a las calles madrynenses.





