Tres semanas después de las devastadoras inundaciones y deslizamientos de tierra que golpearon Nepal, miles de sobrevivientes continúan sin hogar y con importantes necesidades. La catástrofe dejó más de 1.403 muertos y más de 6.100 desaparecidos, mientras numerosos niños perdieron familiares y fueron desplazados.
En un centro de acogida temporal de Bidur, en el distrito de Nuwakot, unos 200 sobrevivientes permanecen alojados en un gimnasio. Entre ellos hay niños que presenciaron las inundaciones y que todavía sufren las consecuencias emocionales de la tragedia.
Una de las sobrevivientes, Suchita, contó que su sobrino de 15 meses perdió a su madre y que todavía busca amamantarse. La mujer también relató que su hijo de siete años llora con frecuencia y extraña a sus primos, que murieron durante la catástrofe.
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Para los más pequeños se instalaron espacios de recreación con juegos, libros y materiales para dibujar. Profesionales de TPO Nepal brindan atención psicológica de emergencia y buscan que los niños recuperen rutinas y puedan permanecer en un entorno seguro.
Los especialistas advierten que algunos menores todavía no comprenden completamente lo ocurrido, mientras otros reviven el trauma ante situaciones que les recuerdan la tragedia. UNICEF estima que más de 17.000 niños necesitan asistencia y apoyo psicológico urgente, y que 541 menores permanecen solos sin haber podido reunirse con sus familiares.
La asistencia deberá continuar después de la emergencia, ya que los profesionales advierten sobre posibles cuadros de ansiedad, depresión y estrés postraumático. Organizaciones como Save the Children también alertaron que el empobrecimiento de las familias afectadas puede incrementar los riesgos de trabajo infantil, matrimonios precoces y trata de menores.


