La Asamblea Nacional de Nicaragua, dominada por el oficialismo, aprobó una reforma constitucional que elimina el derecho a la doble nacionalidad, una medida que generó un fuerte rechazo de la oposición en el exilio, que la calificó como un nuevo “castigo de la dictadura” encabezada por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La reforma establece que los ciudadanos nicaragüenses perderán su nacionalidad al adquirir otra, mientras que los extranjeros que soliciten la ciudadanía nicaragüense deberán renunciar a su nacionalidad de origen, con excepción de los centroamericanos. Según el oficialismo, la norma busca reforzar la “defensa de la soberanía y la autodeterminación”.
Esta modificación forma parte del profundo cambio constitucional impulsado en 2025, que eliminó el equilibrio de poderes y otorgó facultades casi absolutas a la pareja presidencial. La ratificación se concretó este miércoles tras haber sido aprobada en primera instancia el año pasado.
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En los últimos años, el régimen de Ortega y Murillo ya había retirado la nacionalidad a cientos de opositores, a quienes acusó de “traición a la patria”, forzándolos al exilio. Organizaciones opositoras advierten que la nueva legislación agravará esa política y aumentará el desplazamiento forzado de ciudadanos.
Aunque el presidente del Parlamento, Gustavo Porras, aseguró que la ley no será retroactiva, sectores opositores dudan de que esa garantía se respete. La Gran Confederación Opositora Nicaragüense y el movimiento Unamos denunciaron que la medida profundiza la “escalada autoritaria” y genera mayor incertidumbre jurídica.
El contexto político se ve agravado por la represión iniciada tras las protestas de 2018, que dejaron más de 300 muertos, y por las recientes detenciones de opositores. Si bien el gobierno liberó a algunos presos políticos en medio de presiones internacionales, organizaciones de derechos humanos aseguran que aún quedan decenas encarcelados.
Fuente: DW.


