Caracas celebró este miércoles la llegada de Maikelys Espinoza, la niña separada de sus padres deportados desde Estados Unidos. La pequeña, de apenas dos años, fue recibida en el aeropuerto por Cilia Flores, esposa del presidente de facto Nicolás Maduro, quien expresó su agradecimiento al expresidente Donald Trump por las gestiones que permitieron la repatriación.
La menor viajaba con otros 226 migrantes venezolanos deportados. Su madre, Yorelys Bernal, había regresado a Venezuela en abril, mientras que su padre, Maiker Espinoza, continúa detenido en una prisión de máxima seguridad en El Salvador, junto a más de 250 venezolanos acusados por EE.UU. de integrar el Tren de Aragua.
Según las autoridades estadounidenses, Bernal y Espinoza estarían vinculados a dicha banda criminal, declarada terrorista por Trump. El Departamento de Seguridad Nacional los acusa de reclutamiento para actividades delictivas. No obstante, Bernal negó estas acusaciones y aseguró que fueron detenidos “solo por tener tatuajes”.
MIRÁ TAMBIÉN: Evo Morales no podrá ser candidato en 2025 en Bolivia
Maduro denunció la separación como un «crimen» y un «secuestro» orquestado por las autoridades migratorias estadounidenses. Durante una ceremonia televisada desde Miraflores, el mandatario pidió por la liberación del padre de la niña y los demás detenidos en El Salvador.
En un giro inesperado, Maduro agradeció públicamente al expresidente Trump y a su enviado Rich Grenell. “Diferencias ha habido, pero también esperanza de resolver asuntos”, afirmó el jefe de Estado, dejando abierta la posibilidad de un acercamiento diplomático pese a la ruptura de relaciones en 2019.


