La automotriz japonesa Nissan confirmó que avanza en un proceso para retirarse de Argentina y evalúa transferir su operación comercial a socios locales. La decisión marca un cambio estratégico en su presencia en el país.
El primer paso se concretó en 2024, cuando la compañía finalizó la producción de la pick-up Frontier en la planta de Santa Isabel, en Córdoba. La baja competitividad, los costos locales y el débil crecimiento del mercado interno fueron factores clave en esa determinación.
Ahora, la empresa firmó un memorando de entendimiento para analizar el traspaso de su negocio a un esquema de distribución mediante terceros. La medida fue confirmada por el presidente de Nissan Argentina, Ricardo Flammini, quien comunicó la decisión tanto al personal como a la red de concesionarios.
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Entre los posibles socios aparecen el Grupo SIMPA y el Grupo Tagle, dos actores con experiencia en el sector automotor y presencia en distintos segmentos del mercado.
De concretarse el acuerdo, la filial local dejaría de depender directamente de la casa matriz y pasaría a integrarse a una unidad de negocios regional basada en importadores, un modelo que la marca ya aplica en otros países de América Latina como Chile y Perú.
Pese a este proceso, Nissan aseguró que sus operaciones comerciales continuarán con normalidad durante la transición, incluyendo la venta de vehículos, el lanzamiento de nuevos modelos y la prestación de servicios de posventa.


