Especialistas remarcan que pequeñas acciones cotidianas, como caminar, mantener vínculos sociales o consumir ciertos alimentos, pueden reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
El Alzheimer y otras formas de demencia se convirtieron en una de las mayores preocupaciones de salud pública a nivel mundial. Mientras la ciencia continúa buscando tratamientos definitivos, distintos estudios comenzaron a identificar hábitos diarios que podrían disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
Entre las prácticas más recomendadas aparece el consumo frecuente de huevo. Investigaciones publicadas en revistas científicas señalan que las personas mayores que comen huevo varias veces por semana presentan menor riesgo de Alzheimer, posiblemente por nutrientes vinculados a la salud cerebral como la colina, los omega-3 y antioxidantes naturales.
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Otro hábito asociado a beneficios cognitivos es tomar café o té diariamente. Un estudio de la Universidad de Harvard, realizado durante más de cuatro décadas, detectó que quienes consumen estas bebidas con regularidad reducen las probabilidades de padecer demencia. Los especialistas creen que la cafeína y los polifenoles cumplen un rol protector sobre el cerebro.
La actividad física también aparece como un factor clave. Caminar más de 5.000 pasos por día puede retrasar el deterioro cognitivo en personas con riesgo de Alzheimer. A eso se suman otros hábitos saludables como mantener un peso adecuado, evitar ambientes con contaminación del aire y conservar una vida social activa.
Escuchar música, tocar instrumentos y tener un propósito en la vida también mostraron efectos positivos en distintas investigaciones. Los estudios indican que las personas que sostienen vínculos sociales, participan en actividades recreativas y mantienen objetivos personales presentan menos probabilidades de sufrir deterioro cognitivo con el paso de los años.
Con información de WIRED.


