Un estudio realizado por especialistas del CONICET reveló cómo las toxinas producidas durante la intensa marea roja registrada en el Golfo Nuevo, Chubut, en la primavera de 2022, se propagaron a través de la red alimentaria marina hasta alcanzar a depredadores tope como ballenas y lobos marinos.
Valeria D’ Agostino, investigadora del CESIMAR, en el CENPAT de Puerto Madryn, explicó los alcances del estudio realizado en la que identificó al mesozooplancton como un vector clave en la transferencia de toxinas. Además, destacó que por primera vez esta transferencia de toxinas pudo ser muestreada y documentada.
La especialista en diálogo con Radio 3, detalló “nosotros lo que estudiamos es la transferencia de toxinas de fitoplancton, es decir de marea roja hacia los mamíferos marinos a través de sus principales presas”.
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La investigación permitió establecer la presencia de especies tóxicas de fitoplancton que producen toxinas, las cuales se transfieren a lo largo de la cadena alimentaria o trama trófica hasta alcanzar a los mamíferos marinos, otras especies, como aves, e incluso al ser humano.
Para evitar que llegue al ser humano es que se establecen vedas, en primavera por lo general, en base a estudios que se llevan adelante mediante el Programa de Monitoreo de Algas Nocivas, perteneciente a la Secretaría de Pesca de Chubut.
La investigadora indicó “venimos tomando muestras hace mucho tiempo de fitoplancton, zooplancton que son los organismos que se alimentan directamente de estas algas, peces, moluscos y mamíferos marinos para saber como se transfieren estas toxinas y como puede legar a afectar a mamíferos marinos”.
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En el 2022, el fenómeno de una gran afloración de algas nocivas, coincidió con la muerte de 30 ballenas francas australes y con un episodio de mortalidad masiva de lobos marinos.
“Los lobos marinos en esa oportunidad murieron porque les llegó la toxina paralizante de moluscos” expresó D’ Agostino y añadió “ese bloom de fitoplancton toxico, fue tan intenso que se transfirió y se fue acumulando, magnificando, a lo largo de la trama alimentaria, y así es como llegó a los mamíferos marinos”.
La científica subrayó que en el caso de las ballenas franca austral “llega directamente a través del zooplancton, porque sabemos que las ballenas se alimentan en el golfo de Península Valdés”.
Asimismo, destacó: “Es la primera vez que se registra acá” y manifestó que, si bien todos los años se producen mortalidades de mamíferos marinos, esta vez —en la primavera de 2022— se pudieron tomar muestras de los ejemplares afectados y establecer cómo se transfieren las toxinas.
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En el caso de los lobos marinos “encontramos en hembras preñadas y encontramos en muestras fetales, es decir en placenta, en cordón umbilical y en el líquido amniótico, es decir que fue revelador porque hoy sabemos que estas toxinas se transfieren de la madre al feto durante la gestación” subrayó la investigadora.
D’ Agostino expresó “esta concentración de toxinas del año 2022, fue muy alta, por eso hubo una veda que se estableció en septiembre hasta marzo de 2023, porque fue muy intensa y muy toxica”.
Para concluir, la integrante del equipo del CESIMAR advirtió “lo que está pasando, en los últimos años, es que se están estudiando -las personas que trabajan con fitoplancton- es que están viendo que estas floraciones son más frecuentes y lo están asociando al cambio climático, al aumento de la temperatura de los océanos”.







