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El presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de Chubut precisó a través de Radio 3 que el dinero enviado «surge de una ley de hace casi 30 años».
En medio del intenso combate contra los incendios en Chubut, el presidente de la Federación de Bomberos Voluntarios de la provincia, Rubén Oliva, dialogó con Radio 3 y brindó precisiones sobre el funcionamiento del sistema bomberil, la coordinación interprovincial y el financiamiento que reciben los cuarteles.
Oliva explicó que actualmente más de 250 bomberos participan de los operativos, aunque no todos lo hacen en simultáneo, ya que se organizan guardias rotativas para no descuidar ninguna localidad. “Vos mandás personal a donde te convoquen, pero nunca podés descuidar el cuartel de origen ante cualquier eventualidad”, señaló, destacando la complejidad logística que implica cubrir toda la provincia.
En relación al trabajo conjunto con dotaciones de otras provincias, el dirigente aclaró que todo se desarrolla bajo el mando del comando de operaciones. “Las convocatorias están coordinadas por la Subsecretaría y luego el personal es derivado a los sectores donde se los necesita. Nadie actúa por fuera del esquema operativo establecido”, remarcó Oliva.
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Respecto a los fondos anunciados por Nación, el presidente de la Federación fue categórico al aclarar que no se trata de un aporte extraordinario. “Es dinero que surge de una ley de hace casi 30 años, que establece un porcentaje de lo que paga la gente en los seguros de autos. Nación administra esos fondos, los reparte y los audita”, explicó, detallando que se adeudaban aportes del último semestre de 2025 y el primero de 2026.
Oliva también puso en contexto el costo real del equipamiento. “Vestir a un bombero forestal cuesta entre dos millones y medio y cinco millones de pesos. Si un cuartel tiene 40 bomberos, no puede equipar a todos de una sola vez sin quedarse sin fondos para el resto del año”, afirmó, subrayando la necesidad de administrar con extremo cuidado los recursos disponibles.
Finalmente, se refirió al desgaste humano que implica enfrentar incendios de gran magnitud. “El trabajo es muy desgastante en lo físico y en lo emocional. Muchas veces hay que retirar al bombero por su salud, aunque no quiera. Por eso trabajamos con psicología de la emergencia para contener al personal”, concluyó Oliva, agradeciendo además el acompañamiento de instituciones, fundaciones y de las familias de los bomberos.


