Entre el 27 de mayo y el 7 de julio, al menos 798 personas murieron intentando acceder a la ayuda humanitaria en Gaza, según denunció la portavoz del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Ravina Shamdasani. De ellas, 615 fallecieron en las cercanías de los centros de distribución de la Fundación Humanitaria para Gaza (GHF).
La GHF, apoyada por Estados Unidos e Israel, comenzó a repartir alimentos el 26 de mayo tras un bloqueo de más de dos meses que impidió la entrada de ayuda. Las entregas generaron caos en puntos de distribución, donde el ejército israelí abrió fuego para controlar a los civiles, lo que provocó la mayoría de las muertes, muchas de ellas por heridas de bala.
“Estamos hablando de que han matado a casi 800 personas cuando intentaban acceder a la ayuda”, declaró Shamdasani en una conferencia en Ginebra. La ONU se mostró alarmada por las condiciones en que se ejecuta esta asistencia y cuestionó la legitimidad de la operación liderada por GHF.
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El organismo internacional y diversas ONG se negaron a colaborar con la GHF, argumentando que la fundación viola los principios humanitarios y responde a intereses militares israelíes. La GHF, por su parte, niega haber tenido incidentes en sus centros de distribución, a pesar de haber contratado personal armado para su resguardo.
El contexto humanitario en Gaza sigue siendo crítico, con advertencias persistentes de riesgo de hambruna y un sistema sanitario colapsado. La cifra total de muertos en el enclave podría superar ampliamente los datos oficiales, en medio de crecientes tensiones con el gobierno de Israel.
Fuente: France 24.


