En 1983, Sally Winey cosió sus primeros osos de peluche con ropa vieja para regalarle a sus hijos y nunca imaginó que ese gesto se transformaría en un emprendimiento internacional. Hoy, su taller en Pensilvania, Estados Unidos, es conocido como Winey Bears Repair, uno de los “hospitales de osos” más importantes del mundo.
Durante más de cuatro décadas, Sally y su familia han restaurado casi un millón de muñecos, algunos en condiciones extremas, desde peluches decapitados hasta animales completamente desmembrados. Cada restauración combina técnicas de costura, limpieza y reconstrucción, con un cuidado artesanal que busca devolver no solo la apariencia, sino también la esencia del juguete.
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El taller familiar funciona como un verdadero hospital: los clientes envían fotos del estado del peluche, mientras Sally y su equipo trazan un plan de reparación que puede incluir desde reemplazo parcial de piezas hasta restauraciones completas. Durante el proceso, los niños pueden seguir el avance mediante videollamadas, manteniendo el vínculo afectivo con su amigo de tela.
Winey Bears Repair creció de manera orgánica. Lo que comenzó como una solución económica se transformó en un negocio familiar, con Abby, la hija de Sally, incorporándose después de años en el mundo corporativo. Junto a su esposo y sus hijas, la familia mantiene el taller, combinando logística, atención al cliente y restauración artesanal, sin perder el espíritu doméstico y afectivo que caracteriza al emprendimiento.
Fuente: Infobae.


