Los pediatras Lorena Garcés (MP 3378) y Federico Crowder (MP 4037) de Esquel, remarcaron la importancia de hacer un uso correcto de la guardia pediátrica, destinada exclusivamente a urgencias y emergencias. Según explicaron, gran parte de las consultas que se realizan en estos espacios podrían resolverse en consultorios externos con el pediatra de cabecera, lo que permitiría descomprimir el sistema de atención.
Crowder señaló que “la guardia está diseñada y está pensada para atender las urgencias y las emergencias”, y aclaró que se trata de situaciones que implican riesgo para la vida o la salud del paciente. En ese sentido, indicó que la dificultad respiratoria es uno de los principales motivos de consulta inmediata en pediatría, especialmente en épocas de circulación de virus respiratorios.
El especialista describió cómo identificar ese cuadro en niños: esfuerzo al respirar, hundimiento de costillas, uso de músculos del cuello, rechazo del alimento y decaimiento general. En lactantes, explicó que la falta de alimentación o la disminución de la diuresis son signos de alarma que requieren atención urgente sin esperar un turno ambulatorio.
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Entre los principales criterios de consulta urgente, los profesionales mencionaron la fiebre en menores de tres meses, la dificultad respiratoria asociada a fiebre y los cambios en la coloración de piel o mucosas. “Ese paciente no sé por qué, pero tengo que ir a la guardia, no puedo esperar a ir a un consultorio”, explicó Crowder al referirse a los casos más críticos.
Respecto a la fiebre, los pediatras aclararon que no siempre es motivo de alarma. Crowder sostuvo que “al primer registro de fiebre no es necesario salir corriendo a la guardia”, ya que se debe observar la evolución del niño, su respuesta a la medicación y su estado general antes de definir la consulta urgente.
También remarcaron que en cuadros febriles o virales leves es clave mantener la hidratación y el reposo. Garcés indicó que “el niño tiene que mínimamente hidratarse y hacer pis”, recomendando agua o sales de rehidratación oral, y desaconsejando bebidas azucaradas, isotónicas o preparados caseros que pueden empeorar el cuadro.
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Los especialistas advirtieron además sobre la deshidratación en casos de gastroenteritis, donde signos como ojos hundidos, lengua seca, falta de orina y decaimiento marcan la necesidad de atención inmediata. En esos casos, remarcaron que la consulta oportuna permite evitar complicaciones mayores y una evolución desfavorable.
Otro punto destacado fue la importancia del sistema de triage en las guardias, que organiza la atención según la gravedad del paciente y no por orden de llegada. Esto significa que los casos más graves se atienden primero, lo que a veces genera demoras en cuadros leves pero garantiza una respuesta rápida ante situaciones críticas.
Finalmente, los pediatras insistieron en la importancia de no enviar a niños con fiebre al jardín o la escuela para evitar la propagación de virus. También recordaron que el reposo, la hidratación adecuada y el seguimiento con el pediatra de cabecera son fundamentales para una recuperación segura en la mayoría de los cuadros infantiles.


