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Son nombres que se mantuvieron fieles a una camiseta y construyeron, con su permanencia, parte esencial de la historia de sus clubes.
En una Liga Nacional cada vez más dinámica, marcada por los traspasos y la aparición de nuevas generaciones, algunos jugadores continúan representando el valor de la identidad. Son nombres que se mantuvieron fieles a una camiseta y construyeron, con su permanencia, parte esencial de la historia de sus clubes.
El dato que despertó esta reflexión es reciente: Pedro Barral alcanzó los 500 partidos con Obras Basket, un logro que lo coloca entre los más fieles de la competencia. Pero detrás del capitán del Tachero hay un fenómeno más amplio, el de la pertenencia, un concepto que en el básquet argentino conserva un peso simbólico y emocional.
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A lo largo de sus cuatro décadas, La Liga se nutrió de figuras que eligieron crecer y trascender desde un mismo lugar. Marcelo Milanesio es el emblema indiscutido de esa filosofía, con 848 partidos disputados para Atenas de Córdoba, un ejemplo eterno de compromiso y liderazgo dentro y fuera de la cancha.
Obras Basket, además, es el club con más representantes en el Top 10 histórico: Barral (500), Juan Gutiérrez (309) y Juan Pablo Venegas (258). También destacan equipos como Peñarol, con Facundo Campazzo (292) y Joaquín Valinotti (262), o Belgrano de San Nicolás, con Lucas Bertuccelli (302) e Iván Zuelgaray (289), quienes consolidaron su identidad desde la constancia.
El listado lo completan Yoanki Mencia, con 258 partidos en Gimnasia de Comodoro Rivadavia, y Valentín Bettiga, con la misma cifra en Ferro. Todos ellos reflejan una misma esencia: el valor de la permanencia, la confianza y el amor por los colores en un contexto donde la rotación de jugadores es cada vez más habitual.
Fuente: www.laliganacional.com.ar.


