El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, confirmó este martes la detención de 32 personas sospechadas de espiar y colaborar con los servicios de Inteligencia de Rusia, en medio de la guerra en Ucrania. Según detalló, se trata de una operación extensa que expone intentos de sabotaje dentro del país.
Entre los detenidos se encuentran ciudadanos polacos, rusos, ucranianos, bielorrusos e incluso un colombiano. Este último está acusado de haber participado en ataques incendiarios contra varios depósitos en mayo de 2024, tras recibir instrucciones para fabricar y utilizar cócteles molotov. Podría enfrentar hasta diez años de prisión.
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“Estas sospechas están justificadas. No existe duda alguna de que la actividad de Rusia apunta a paralizar nuestros servicios con actos cercanos al sabotaje drástico”, expresó Tusk en declaraciones recogidas por la agencia polaca PAP. Uno de los imputados ya fue condenado, mientras los otros permanecen detenidos a la espera de juicio.
Las investigaciones indican que los arrestados formaban parte de una red organizada que recibía directivas precisas para llevar a cabo atentados e interferencias estratégicas, con el objetivo de afectar la infraestructura nacional. El gobierno polaco considera estos hechos como una amenaza directa a la seguridad del país.
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En este contexto, Varsovia refuerza su postura frente a Moscú, alineada con los intereses de la OTAN, y endurece las medidas internas contra posibles infiltraciones de inteligencia extranjera. El caso reaviva el debate sobre la seguridad en Europa del Este en plena escalada del conflicto en Ucrania.
Fuente: EuropaPress.


