Un estudio global reveló que el calentamiento acelerado de la región está transformando sus ecosistemas. Disminuyen las plantas con flores y crecen especies más altas, con efectos que podrían afectar también a humanos y al ciclo global del carbono.
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El Ártico se transforma rápidamente. De acuerdo con un informe del Centro Regional de Información de Naciones Unidas, las temperaturas en la región han aumentado hasta cuatro veces más que el promedio mundial en las últimas cuatro décadas. Este fenómeno ha comenzado a remodelar su biodiversidad vegetal, tal como reveló un reciente estudio liderado por la Universidad de Edimburgo y publicado en la prestigiosa revista Nature.
La investigación, en la que participaron especialistas de más de 50 instituciones científicas de países como Canadá, Suecia, Noruega, Dinamarca, Suiza, Irlanda y España, analizó más de 42.000 observaciones de campo en 2.174 parcelas del Ártico. El resultado es una base de datos sin precedentes sobre la vegetación de la región.
Uno de los hallazgos más relevantes es el aumento de arbustos y gramíneas, en detrimento de plantas con flores, que no pueden competir con las especies más altas que ahora dominan el paisaje. Esta reorganización vegetal no implica necesariamente una «borealización» del Ártico —es decir, que los ecosistemas del sur se desplacen hacia el norte—, sino una transformación interna entre especies ya existentes.
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“El trabajo rompe con algunas predicciones simplificadas sobre los efectos del cambio climático”, explicó Pep Serra, del Instituto Botánico de Barcelona (CSIC). A su vez, la investigadora principal, Mariana García Criado, advirtió que el calentamiento no tiene un efecto uniforme: “En algunos lugares la biodiversidad aumentó, pero donde dominaron los arbustos, esta disminuyó”.
El impacto trasciende el plano vegetal. Como señaló el profesor Greg Henry, de la Universidad de Columbia Británica, “cuando las plantas cambian, todo las sigue: animales, comunidades indígenas y el ciclo global del carbono”.
Finalmente, la científica Isla Myers-Smith apuntó que “la biodiversidad en la tundra puede seguir trayectorias muy distintas ante el cambio climático. Esta complejidad obliga a mirar el Ártico con más matices”.
Fuente: Infobae
Foto: oceanwide expeditions


