En la antigüedad, la aparición del Regalecus glesne en las costas se consideraba un presagio de fatalidad. Hoy, la cultura popular lo llama el «pez del fin del mundo».
Recientemente, un ejemplar de pez remo fue encontrado varado en una playa de México, generando revuelo por las creencias populares que lo vinculan con desastres naturales. El Regalecus glesne es un pez abisal que puede alcanzar los 3 metros de largo, y aunque no es la primera vez que ocurre, este tipo de avistamientos vuelve a poner sobre la mesa el mito sobre su relación con el Apocalipsis. En 2024, las noticias de estos avistamientos en México y Vietnam llamaron la atención, aunque no existen pruebas científicas que lo relacionen con fenómenos catastróficos.
El pez remo, conocido también como «rey», pertenece al orden de los Lampridiformes y habita entre 200 y 1,000 metros de profundidad. Este pez se caracteriza por su cuerpo alargado, sin escamas, en forma de cinta y plateado, con una antena dorsal roja y dos aletas pélvicas largas, como remos. Su longitud usualmente alcanza los 3 metros, pero en algunos avistamientos se han reportado ejemplares de más de 11 metros y con un peso máximo de 200 kg.
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Aunque se sabe poco sobre su biología, el Museo de Historia Natural de Florida señala que se alimenta de plancton, pequeños crustáceos, moluscos y peces. No representa peligro para otros animales, incluidos los humanos. A pesar de habitar en las profundidades, algunos ejemplares han llegado a las costas, generalmente arrastrados por tormentas o cuando están heridos o moribundos. Esto ha dado pie a diversas leyendas sobre su extraño comportamiento y su asociación con la figura de la «serpiente marina».
En la tradición popular, el pez remo está relacionado con catástrofes naturales. Según el folclore japonés, estos peces suben a la superficie y se encallan cuando presienten una fatalidad inminente. Se cree que la llegada masiva de peces remo a la costa podría presagiar terremotos y tsunamis.
Sin embargo, no hay evidencia científica que respalde la conexión entre los peces y los desastres naturales. En 2019, un estudio sugirió que el cambio climático podría ser responsable de este comportamiento. Hiroyuki Motomura, profesor de ictiología de la Universidad de Kagoshima, explicó al New York Post que «el vínculo con los informes de actividad sísmica es antiguo, pero no hay pruebas científicas de una relación. Por lo tanto, no creo que la gente deba preocuparse». Atribuyó el ascenso de los peces a la superficie a las corrientes de agua, que afectan a los ejemplares en mal estado físico, lo que explica que muchos estén muertos cuando se los encuentra.
Con información de Wired.


