El reciente inicio de actividades del sitio de disposición final de residuos orgánicos de la pesca GIRPEZ, ubicado a pocos kilómetros de Trelew, generó preocupación entre vecinos, productores rurales y usuarios habituales de la zona. El predio se encuentra fuera del ejido municipal, cercano a la Ruta Provincial Nº 1 y a escasos metros de la Ruta Nacional Nº 3, aproximadamente en el kilómetro 1470, en un sector frecuentado por personas que practican ciclismo, trekking y atletismo.
Los vecinos y usuarios del área manifestaron su malestar por los fuertes olores que emanan del establecimiento, especialmente cuando los vientos soplan desde el este. A esto se suma la presencia de moscas y aves carroñeras, principalmente gaviotas, que alteran el entorno natural y provocan inquietud entre productores rurales, por su interacción negativa con el ganado.
Otro punto conflictivo es el traslado de los residuos desde las plantas pesqueras hasta GIRPEZ. Según testimonios de vecinos y trabajadores que circulan por la ruta, en ocasiones se utilizan camiones con doble contenedor, una modalidad que aumenta los riesgos de derrames y contaminación durante el transporte.
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El predio GIRPEZ pertenece a Damaso Ernesto Nogales y Daniel Nicolás Nogales, y es operado por la firma Arcante S.A., con domicilio en Playa Unión. Si bien cuenta con un Estudio de Impacto Ambiental aprobado, hay dudas sobre el cumplimiento efectivo de las medidas de mitigación previstas, en particular las relacionadas con olores, vectores y fauna asociada.
En este marco, surgen cuestionamientos sobre la necesidad de habilitar un nuevo predio, dado que en la región ya existe un centro especializado para el tratamiento y disposición final de residuos pesqueros: el Centro Ambiental Patagónico de Investigación y Desarrollo Pesquero (CAPIDP), ubicado cerca de Puerto Madryn, a unos 20 km del casco urbano, fuera de zonas densamente pobladas para minimizar impactos ambientales. Desde 2021, el CAPIDP procesa aproximadamente el 80 % de los desechos de la zona, incluyendo tanto residuos sólidos como efluentes generados por las plantas procesadoras, realizando un tratamiento controlado que permite una gestión ambiental adecuada y promueve la economía circular mediante la valorización de materiales.
La apertura de GIRPEZ podría generar efectos negativos en un área que hasta ahora se mantenía libre de este tipo de residuos que afectan tanto actividades recreativas como productivas de manera cotidiana.



