La deuda pública de Estados Unidos superó por primera vez los 40 billones de dólares, un récord que vuelve a poner en el centro del debate la situación fiscal de la principal economía mundial y sus posibles efectos sobre los mercados internacionales.
El endeudamiento estadounidense crece a un ritmo cercano a un billón de dólares cada 100 días. Desde enero de 2017, cuando la deuda rondaba los 19,95 billones, el pasivo federal prácticamente se duplicó, impulsado por déficits persistentes y un elevado nivel de gasto público.
Durante el primer mandato de Donald Trump, entre 2017 y 2021, la deuda aumentó en 7,8 billones de dólares. En la administración de Joe Biden sumó otros 8,4 billones y, desde el regreso de Trump a la Casa Blanca en 2025, el incremento alcanzó otros 3,8 billones de dólares.
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El costo financiero también se convirtió en un factor de presión. El servicio neto de la deuda representa alrededor de 1,1 billones de dólares anuales y ya supera el presupuesto destinado a la defensa nacional, mientras las tasas de interés elevan el costo de refinanciar los compromisos del Gobierno.
La deuda también tiene una dimensión internacional. Japón, Reino Unido y China figuran entre los principales acreedores extranjeros de Estados Unidos. El aumento de los intereses y la necesidad de captar capital pueden generar presión sobre las tasas internacionales y encarecer el financiamiento para los países emergentes.
A esto se suma el endeudamiento del sector privado y el creciente financiamiento de proyectos vinculados con la inteligencia artificial. La combinación de deuda pública, corporativa y financiera aumenta la exposición de la economía estadounidense a eventuales correcciones en los mercados y podría generar efectos sobre el sistema financiero mundial.
Fuente: Telesur.


