La NASA avanza con PRIMA, un nuevo telescopio espacial diseñado para observar el universo en el infrarrojo lejano, una región del espectro electromagnético que permitirá estudiar procesos ocultos detrás de grandes cantidades de polvo cósmico. La misión apunta a profundizar el conocimiento sobre la formación de galaxias, estrellas y sistemas planetarios.
PRIMA, sigla de PRobe far-Infrared Mission for Astrophysics, fue seleccionado por la NASA para avanzar a la Fase B de desarrollo, etapa en la que se profundizará el diseño preliminar y la tecnología necesaria para construir el observatorio. Si supera la revisión de confirmación prevista, su lanzamiento está proyectado para 2033, con una misión primaria de cinco años.
El telescopio tendrá como uno de sus principales objetivos investigar cómo se forman y evolucionan las galaxias y sus agujeros negros supermasivos. También permitirá analizar el polvo y los elementos pesados presentes en el medio interestelar, además de estudiar las regiones donde nacen nuevas estrellas y planetas.
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Una de las características centrales de PRIMA será su capacidad para operar a temperaturas extremadamente bajas. El observatorio contará con un espejo de 1,8 metros de diámetro y será enfriado hasta unos 4,5 kelvin, cerca del cero absoluto. Esto permitirá reducir el ruido térmico del propio instrumento y utilizar detectores superconductores conocidos como detectores de inductancia cinética o KID.
PRIMA dispondrá además de dos instrumentos principales: FIRESS, un espectrómetro que cubrirá longitudes de onda de entre 24 y 235 micras, y PRIMAger, que combinará imágenes espectrales y polarimetría entre 25 y 235 micras. Con estas herramientas se podrán identificar moléculas y elementos presentes en el gas y el polvo interestelar, además de estudiar el agua y otras moléculas vinculadas con la formación de sistemas planetarios.
El alcance de la misión se puede dimensionar al compararlo con el telescopio espacial James Webb. Mientras su instrumento MIRI trabaja aproximadamente entre 5 y 28 micras, PRIMA ampliará significativamente la observación hacia el infrarrojo lejano, hasta superar las 235 micras. “PRIMA es la próxima ventana de la humanidad al universo profundo”, afirmó Nicky Fox, administradora asociada de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.
Fuente: Diario Hoy.


